Es un postre simple, tibio y muy tentador, con una base jugosa y una superficie dorada que se desarma al servir.
La manzana queda tierna, perfumada y bien húmeda, mientras que la cobertura aporta una textura crocante irresistible.

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Se prepara con ingredientes comunes y queda perfecto para servir en plato o bowl, solo o con una bocha de helado.
Ingredientes
Para la base:
- 5 manzanas grandes
- 3 cdas de azúcar
- 1 cda de jugo de limón
- 1 cdita de canela
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 1 cda de manteca
- 1 cda de almidón de maíz, opcional
Para la cobertura:
- 120 g de harina común
- 80 g de azúcar
- 80 g de manteca fría
- 4 cdas de avena arrollada
- 1 pizca de sal
- 1 cdita de canela, opcional
Para servir:
- Helado de vainilla, crema batida o crema apenas endulzada, opcional
Preparación
- Pelá las manzanas, retirales el centro y cortalas en gajos o cubos medianos. Conviene que tengan un tamaño parecido para que se cocinen de manera pareja y queden tiernas sin deshacerse por completo.
- Colocá las manzanas en un bowl y agregá el azúcar, el jugo de limón, la canela y la esencia de vainilla. Mezclá bien para que toda la fruta quede impregnada. Si querés que el jugo tome más cuerpo durante la cocción, sumá el almidón de maíz y volvé a mezclar.
- Enmantecá una fuente para horno y distribuí las manzanas en la base. Agregá la cda de manteca en trocitos por encima para que, al hornearse, la fruta quede más sabrosa y se forme un jugo suave.
- Para preparar la cobertura, colocá en un bowl la harina, el azúcar, la avena, la pizca de sal y la canela. Agregá la manteca bien fría cortada en cubitos.
- Con la punta de los dedos, integrá la manteca con los ingredientes secos hasta formar una mezcla arenosa, con migas de distintos tamaños. No hace falta que quede pareja; esa irregularidad ayuda a que la cobertura quede más crocante y con mejor textura.
- Repartí la cobertura sobre las manzanas, cubriendo toda la superficie sin presionar demasiado. Tiene que quedar suelta, para que se dore bien y no se compacte durante la cocción.
- Llevá a horno precalentado a temperatura media, aproximadamente 180 °C, durante 35 a 40 minutos. El crumble está listo cuando la superficie se ve dorada y los bordes empiezan a burbujear con el jugo de la manzana.
- Retirá del horno y dejá reposar entre 5 y 10 minutos antes de servir. Ese descanso ayuda a que el jugo se asiente un poco y la porción se sirva mejor.
Tips y consejos:
- Usá manzanas firmes para que mantengan algo de textura después del horneado.
- La manteca de la cobertura tiene que estar fría. Si está blanda, la mezcla puede quedar pesada y menos crocante.
- No compactes la cobertura con la mano. Solo distribuí las migas por arriba y dejalas sueltas.
- La avena aporta una textura más rústica y dorada, pero podés reemplazarla por más harina si preferís una cobertura más fina.
- Si te gusta más especiado, podés sumar una pizca de nuez moscada o jengibre en polvo.
- Para servirlo más vistoso, acompañalo con una bocha de helado de vainilla apenas derretida sobre el crumble tibio.
- También queda muy bien con crema batida o crema apenas endulzada.
- Si sobra, guardalo en la heladera y calentá las porciones unos minutos antes de servir para recuperar mejor la textura.
Queda dorado, aromático y con una mezcla muy rica entre fruta tierna y cobertura crocante.
Es un postre casero, fácil de preparar y muy tentador para servir recién hecho.
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