Una torta elegante, intensa y muy vistosa, con capas finas que combinan una crema suave de café, bizcocho húmedo y chocolate.
Su presentación prolija la hace ideal para cortar en porciones rectangulares y servir como postre especial.

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Aunque tiene varios pasos, se puede preparar en casa con paciencia y respetando los tiempos de frío.
Ingredientes
Para el bizcocho:
- 4 huevos
- 120 g de azúcar
- 100 g de harina común
- 40 g de almendras molidas o harina de almendras
- 30 g de manteca derretida
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 1 pizca de sal
Para el almíbar de café:
- 150 ml de agua
- 80 g de azúcar
- 2 cdas de café instantáneo
Para la crema de café:
- 200 g de manteca pomada
- 120 g de azúcar impalpable
- 2 cdas de café instantáneo disuelto en 2 cdas de agua caliente
- 1 cdita de esencia de vainilla
Para la ganache:
- 200 g de chocolate semiamargo
- 180 ml de crema de leche
Para la cobertura:
- 150 g de chocolate semiamargo
- 80 ml de crema de leche
- 1 cda de manteca
Preparación
- Batí los huevos con el azúcar hasta que la mezcla quede clara, aireada y espesa. Agregá la vainilla y la pizca de sal.
- Incorporá la harina común tamizada junto con la harina de almendras. Mezclá con movimientos envolventes para no bajar el batido. Sumá la manteca derretida apenas tibia e integrá suavemente.
- Volcá la preparación en una placa grande forrada con papel manteca y emparejá bien la superficie. Horneá a temperatura media durante 10 a 12 minutos, hasta que el bizcocho esté cocido pero flexible. Dejá enfriar y cortá en tres rectángulos iguales.
- Para el almíbar, calentá el agua con el azúcar hasta que se disuelva. Agregá el café instantáneo, mezclá y dejá enfriar.
- Para la crema de café, batí la manteca pomada con el azúcar impalpable hasta que quede suave. Sumá el café disuelto y la vainilla. Batí hasta lograr una crema lisa, firme y fácil de untar.
- Para la ganache, calentá la crema sin que hierva y volcala sobre el chocolate picado. Dejá reposar un minuto y mezclá hasta obtener una crema brillante. Dejá que tome cuerpo antes de usar.
- Colocá una capa de bizcocho sobre una base plana y pincelala con almíbar de café. Cubrí con una capa fina de crema de café y emparejá con espátula.
- Sumá otra capa de bizcocho, humedecé con almíbar y cubrí con ganache. Repetí con la última capa de bizcocho y terminá con otra capa fina de crema de café. Llevá a la heladera al menos 1 hora para que tome firmeza.
- Para la cobertura, calentá la crema y volcala sobre el chocolate picado. Mezclá hasta que quede liso y agregá la manteca para darle brillo.
- Cubrí la superficie de la torta con la cobertura de chocolate y emparejá bien. Llevá nuevamente a la heladera hasta que esté firme. Para servir, recortá los bordes con un cuchillo caliente y cortá porciones rectangulares.
Tips y consejos:
- El bizcocho debe quedar fino y flexible, no alto como un bizcochuelo tradicional.
- Humedecé cada capa con almíbar sin excederte, para que se mantenga firme al cortar.
- La crema de café tiene que estar suave, pero no líquida. Si se ablanda demasiado, llevala unos minutos a la heladera.
- Para que las capas se vean prolijas, extendé cada relleno en una cantidad pareja y fina.
- Usá chocolate semiamargo para equilibrar el dulzor de la crema y el almíbar.
- Antes de cortar, enfriá bien la torta. Un cuchillo caliente y limpio ayuda a lograr bordes más definidos.
- Si querés una presentación más elegante, servila en porciones rectangulares y dejá visible el contraste de capas.
- Prepararla de un día para el otro mejora la textura, porque las capas se asientan y los sabores se integran mejor.
Queda una torta intensa, cremosa y con capas bien marcadas, perfecta para quienes disfrutan los postres con café y chocolate.
El resultado es delicado, vistoso y con una textura suave que se luce mucho al momento de cortar.
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