El dulce de leche casero tiene ese sabor suave, cremoso y profundo que transforma cualquier tostada, panqueque, torta o postre simple.
Prepararlo en casa es más fácil de lo que parece, siempre que se cocine con paciencia y se mezcle en los momentos justos.

Te recomendamos: Lengüitas de gato caseras para la merienda
Con esta versión podés lograr una textura espesa, brillante y muy rica sin complicarte.
Ingredientes
- 1 litro de leche entera
- 300 g de azúcar
- 1/2 cdita de bicarbonato de sodio
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 1 pizca de sal, opcional
Preparación
- Colocá la leche en una olla grande y de fondo grueso. Es importante que la olla tenga espacio suficiente, porque al comenzar la cocción la mezcla puede subir un poco, especialmente cuando se agrega el bicarbonato.
- Sumá el azúcar y mezclá bien con cuchara de madera o espátula resistente al calor. Llevá la olla a fuego medio y revolvé hasta que el azúcar se disuelva por completo.
- Cuando la leche esté caliente, agregá el bicarbonato de sodio. Mezclá enseguida, porque puede hacer espuma durante unos segundos. Este ingrediente ayuda a darle color y mejora la textura final del dulce de leche.
- Bajá el fuego y cociná la preparación con hervor suave. No hace falta que hierva fuerte; lo ideal es mantener una cocción pareja para que el líquido se reduzca de a poco y tome color sin quemarse en el fondo.
- Revolvé cada tanto durante la primera parte de la cocción. A medida que la mezcla empiece a oscurecerse y espesar, vas a tener que revolver con más frecuencia para evitar que se pegue.
- Después de unos 45 a 60 minutos, la preparación va a empezar a tomar un color más acaramelado. En ese momento, prestá más atención y mezclá seguido, raspando bien el fondo y los bordes de la olla.
- Cuando el dulce tenga color dorado intenso y una textura más espesa, agregá la esencia de vainilla y la pizca de sal si querés realzar el sabor. Mezclá bien para integrar.
- Para saber si está listo, colocá una cucharadita sobre un plato frío y dejala enfriar unos segundos. Si al pasar el dedo queda un surco marcado y no se une rápido, ya tiene buen punto. Recordá que al enfriarse espesa bastante más.
- Apagá el fuego y seguí mezclando durante uno o dos minutos para cortar la cocción pareja y evitar que se formen grumos. Si querés una textura más lisa, podés pasarlo por un colador fino mientras todavía está caliente.
- Pasá el dulce de leche a un frasco limpio y dejalo enfriar a temperatura ambiente. Una vez frío, tapalo y guardalo en la heladera. Con estas cantidades sale aproximadamente un frasco mediano, según cuánto lo reduzcas.
Tips y consejos:
- Usá leche entera para lograr una textura más cremosa y un sabor más completo.
- La olla de fondo grueso ayuda mucho, porque distribuye mejor el calor y reduce el riesgo de que se pegue.
- No subas demasiado el fuego para terminar antes. Si hierve fuerte, puede quemarse abajo y tomar sabor amargo.
- Si querés un dulce de leche más claro, retiralo apenas llegue a una textura cremosa. Si lo preferís más intenso, cocinalo unos minutos más, siempre revolviendo.
- Para usarlo en rellenos, conviene dejarlo un poco más espeso. Para untar, retiralo antes de que quede demasiado firme.
- Si al enfriarse queda más duro de lo esperado, podés ablandarlo con una o dos cdas de leche caliente y mezclar hasta recuperar la textura.
- Guardalo siempre en frasco limpio y bien cerrado. En heladera se conserva varios días y queda perfecto para tostadas, tortas, panqueques, alfajores o postres caseros.
Este dulce de leche queda cremoso, sabroso y con ese color clásico que lo hace irresistible.
Es una preparación simple, rendidora y perfecta para tener siempre a mano algo casero para acompañar cualquier cosa dulce.
Raza Italiana Cosas de la terra nostra