La leche de ajo es una bebida natural que une las propiedades del ajo con los nutrientes de la leche, generando un remedio casero potente y sencillo de preparar.
Esta preparación se ha transmitido de generación en generación por su capacidad para aliviar diversos malestares y fortalecer el organismo.

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Ya sea con leche de vaca o vegetal, su consumo regular puede convertirse en un gran aliado para el bienestar diario.
Ingredientes
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500 ml de leche (puede ser de vaca o una bebida vegetal)
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250 ml de agua
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10 dientes de ajo pelados y triturados
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1 o 2 cucharaditas de miel (a gusto)
Preparación
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En una cacerola, colocá la leche junto con el agua y llevá a fuego medio.
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Agregá los dientes de ajo ya molidos o machacados, mezclando bien.
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Dejá hervir suavemente, revolviendo de forma constante para que no se pegue al fondo.
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Mantené la cocción hasta que el líquido se reduzca aproximadamente a la mitad.
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Una vez lista, colá la preparación para retirar los restos de ajo y servila caliente.
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Endulzá con miel si preferís un sabor más suave y agradable.
Consejos
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Si querés potenciar su efecto contra la tos, podés añadir una pizca de cúrcuma antes de hervir.
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Para quienes tienen intolerancia a la lactosa, una bebida vegetal como leche de almendras o de avena es una buena alternativa.
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Tomala preferentemente por la noche para aprovechar sus efectos relajantes y mejorar el descanso.
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Si el sabor del ajo es muy fuerte, usá solo 5 dientes las primeras veces e incrementá la cantidad de a poco.
La leche de ajo es más que una bebida casera: es una herramienta natural para fortalecer el cuerpo de forma integral.
Sus beneficios van desde mejorar la digestión hasta cuidar el sistema cardiovascular.
Prepararla en casa es fácil y económico, y puede convertirse en parte de tu rutina saludable diaria.
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