Estas rosquitas quedan suaves, tiernas y con un aroma cítrico muy agradable.
Se cocinan al horno y se terminan con un glaseado de mandarina que aporta brillo, humedad y un sabor fresco.

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Ingredientes
Para las rosquitas:
- 280 gr de harina 0000
- 100 gr de azúcar
- 1 huevo
- 80 gr de manteca blanda
- 70 ml de jugo de mandarina
- Ralladura de 2 mandarinas
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 2 cditas de polvo de hornear
- 1 pizca de sal
Para el glaseado:
- 150 gr de azúcar impalpable
- 2 o 3 cdas de jugo de mandarina
- Ralladura de mandarina, opcional
Preparación
- Precalentar el horno a 180 °C y cubrir una placa con papel manteca o untarla ligeramente con manteca.
- Colocar en un bowl la manteca blanda junto con el azúcar. Batir durante unos minutos hasta obtener una preparación cremosa.
- Agregar el huevo, la esencia de vainilla, la ralladura y el jugo de mandarina. Mezclar hasta integrar.
- Incorporar la harina, el polvo de hornear y la sal. Mezclar primero con una espátula y luego unir suavemente con las manos.
- La masa debe quedar blanda, pero no pegajosa. Si fuera necesario, agregar apenas 1 o 2 cdas de harina, evitando colocar demasiada para que las rosquitas no queden secas.
- Tomar pequeñas porciones de masa y formar tiras de aproximadamente 15 cm de largo.
- Unir los extremos de cada tira y presionar suavemente para formar las rosquitas. Colocarlas sobre la placa dejando un poco de espacio entre ellas.
- Llevar al horno durante 12 a 15 minutos, hasta que estén apenas doradas en la base. La parte superior debe mantenerse clara y suave.
- Retirar del horno y dejar reposar durante 5 minutos. Después, pasarlas con cuidado a una rejilla y esperar hasta que se enfríen por completo.
- Para preparar el glaseado, colocar el azúcar impalpable en un recipiente y agregar el jugo de mandarina de a poco.
- Mezclar hasta conseguir una crema espesa, lisa y brillante. Si queda demasiado firme, sumar unas gotas más de jugo; si queda líquida, incorporar más azúcar impalpable.
- Sumergir la parte superior de cada rosquita en el glaseado o distribuirlo con una cuchara.
- Terminar con un poco de ralladura de mandarina y dejar reposar hasta que la cobertura se seque ligeramente.
Tips y consejos
- Usar solamente la parte naranja de la cáscara, evitando la zona blanca porque puede aportar amargor.
- No amasar demasiado. Solo hay que unir los ingredientes hasta conseguir una masa pareja.
- Las rosquitas no deben dorarse en exceso, ya que podrían perder su textura tierna.
- El glaseado tiene que quedar espeso para que se adhiera bien y no desaparezca dentro de la masa.
- Para obtener una cobertura más intensa, se puede aplicar una segunda capa cuando la primera esté seca.
- Guardarlas en un recipiente bien cerrado para que mantengan su humedad durante 2 o 3 días.
El resultado son unas rosquitas caseras, aromáticas y cubiertas con un glaseado brillante que potencia todo el sabor de la mandarina.
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