El dulce de membrillo casero tiene una textura firme, un sabor intenso y ese color rojizo tan característico que aparece durante la cocción.
Con pocos ingredientes se puede preparar en casa y obtener un resultado clásico, ideal para cortar en porciones una vez que enfría y toma cuerpo.

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Ingredientes
- 1 kg de membrillos
- 700 gr de azúcar
- Agua, cantidad necesaria
- 1 cda de jugo de limón
Preparación
- Lavá muy bien los membrillos para retirar cualquier resto de suciedad o pelusa de la superficie.
- Pelalos, cortalos en cuartos y retirales las semillas y la parte dura del centro.
- Cortá la pulpa en trozos medianos y colocala en una olla amplia.
- Cubrí apenas con agua y llevá a fuego medio. Cociná hasta que los membrillos estén bien tiernos y puedan deshacerse fácilmente al presionarlos.
- Escurrí el exceso de agua, pero reservá un poco por si después necesitás ajustar la textura.
- Procesá o pisá los membrillos hasta obtener un puré uniforme y sin trozos grandes.
- Pesá el puré obtenido. Como referencia, podés usar aproximadamente 700 gr de azúcar por cada kilo de pulpa cocida.
- Volvé a colocar el puré en la olla y agregá el azúcar junto con el jugo de limón.
- Cociná a fuego bajo, revolviendo con cuchara de madera de manera frecuente para evitar que la preparación se pegue en el fondo.
- A medida que avance la cocción, el dulce se irá espesando y también comenzará a cambiar de color, pasando de un tono claro a uno más anaranjado y rojizo.
- Continuá cocinando entre 40 y 60 minutos, según la cantidad y el ancho de la olla. La preparación debe quedar muy espesa y despegarse claramente del fondo al pasar la cuchara.
- Cuando llegue a ese punto, retirala del fuego.
- Forrá un molde rectangular con papel manteca o humedecelo apenas con agua. Volcá el dulce todavía caliente y emparejá la superficie con una espátula.
- Dejá enfriar a temperatura ambiente y después llevá a la heladera durante varias horas, preferentemente de un día para el otro.
- Una vez firme, desmoldá y cortá en porciones del tamaño que prefieras.
Tips y consejos
- Elegí membrillos firmes y maduros para conseguir mejor sabor.
- Revolvé con frecuencia porque el dulce espeso puede pegarse con facilidad.
- El color rojizo aparece naturalmente durante la cocción prolongada.
- No agregues demasiada agua al principio para evitar una preparación demasiado líquida.
- Si querés un dulce más firme, prolongá unos minutos la cocción antes de llevarlo al molde.
- Dejalo enfriar por completo antes de cortarlo para obtener porciones prolijas.
El resultado es un dulce de membrillo firme, intenso y con ese color rojizo profundo que se desarrolla lentamente durante la cocción.
Una receta clásica, simple y rendidora, con una textura perfecta para cortar y disfrutar en porciones.
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