Estas galletitas de manteca son simples, delicadas y perfectas para acompañar una merienda casera.
Llevan pocos ingredientes, tienen una textura suave y un sabor clásico que no necesita agregados.

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La clave está en trabajar la masa con paciencia y dejarla descansar para que mantenga bien la forma.
Ingredientes
- 200 g de premezcla sin TACC (o harina de arroz)
- 100 g de manteca fría
- 80 g de azúcar
Preparación
- Colocá la premezcla sin TACC en un bol amplio. Sumá el azúcar y mezclá unos segundos para que quede bien distribuida. Este primer paso ayuda a que la masa quede pareja y no tenga zonas más dulces que otras.
- Agregá la manteca fría cortada en cubitos. Con la punta de los dedos, empezá a integrarla con la premezcla y el azúcar, deshaciendo la manteca de a poco hasta formar una textura arenosa. No hace falta apurarse: cuanto mejor se integre la manteca, más pareja va a quedar la masa.
- Seguí trabajando la preparación con las manos hasta que empiece a unirse. Al principio puede parecer que falta líquido, pero la manteca se va ablandando con el calor de las manos y ayuda a formar una masa compacta. No agregues leche ni huevo, porque la idea es mantener la receta con solo 3 ingredientes.
- Cuando la masa esté unida, formá un bollo liso sin amasarlo demasiado. Si la trabajás de más, la manteca se puede calentar y la masa queda más blanda. Envolvé el bollo o cubrilo dentro del mismo bol y llevalo a la heladera durante 30 minutos.
- Pasado el descanso, retiralo de la heladera y tomá porciones pequeñas de masa. Formá bolitas del mismo tamaño y aplastalas suavemente con la mano para darles forma redonda. También podés marcar la superficie con un tenedor para que queden más clásicas y prolijas.
- Ubicá las galletitas sobre una placa limpia, dejando un poco de espacio entre una y otra. No hace falta aplastarlas demasiado: con una forma apenas gruesita quedan más lindas y conservan mejor la textura.
- Llevá la placa nuevamente a la heladera durante 10 minutos. Este descanso corto ayuda a que las galletitas mantengan mejor su forma durante la cocción.
- Cociná en horno precalentado a temperatura media, alrededor de 170 °C, durante 12 a 15 minutos, o hasta que los bordes se vean apenas dorados. La superficie debe quedar clara, porque si se pasan de cocción pueden perder esa textura suave típica de las galletitas de manteca.
- Retirá la placa del horno y dejá reposar las galletitas unos minutos antes de moverlas. Cuando salen recién hechas están más frágiles, pero al enfriarse toman mejor cuerpo.
Tips y consejos:
- Usá una premezcla sin TACC apta para repostería. Las que vienen preparadas para masas dulces suelen dar mejor resultado en este tipo de galletitas.
- La manteca tiene que estar fría, pero no dura como piedra. Si está demasiado firme, cuesta integrarla; si está muy blanda, la masa pierde forma.
- No agregues más premezcla de golpe si la masa parece arenosa al principio. Trabajala unos minutos, porque con el calor de las manos suele unirse bien.
- Para que queden más parejas, podés pesar las porciones o usar una cucharita como medida. Así todas se cocinan al mismo tiempo.
- Si querés una textura más fina, podés reemplazar el azúcar común por azúcar impalpable, manteniendo la misma cantidad.
- El descanso en heladera es importante porque mejora la consistencia de la masa y ayuda a que las galletitas salgan más prolijas.
- Guardalas en un frasco o recipiente bien cerrado una vez frías. Así conservan mejor su textura y quedan listas para acompañar el mate, el café o una merienda simple.
Quedan unas galletitas suaves, delicadas y con sabor bien casero.
Son ideales para preparar con pocos ingredientes y tener a mano algo dulce, simple y rendidor.
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