Una buena pizza empieza siempre por la masa, y esta receta es ideal para lograr una base aireada, tierna por dentro y con una superficie dorada irresistible.
No hace falta experiencia ni técnicas complicadas: con pocos ingredientes y un método simple, podés conseguir una masa que realmente marque la diferencia en cualquier pizza casera.

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Ingredientes
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500 g de harina común
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10 g de sal
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10 g de azúcar
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25 g de levadura fresca (o 7 g de levadura seca)
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300 ml de agua tibia
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2 cucharadas de aceite
Preparación
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En un bowl grande colocá la harina y hacé un hueco en el centro. Agregá la sal alrededor, evitando que toque directamente la levadura.
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En un recipiente aparte disolvé la levadura en el agua tibia junto con el azúcar. Dejá reposar unos minutos hasta que se forme una espuma en la superficie.
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Volcá el líquido en el centro de la harina y empezá a integrar con la mano o una cuchara, desde el centro hacia afuera.
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Cuando la masa empiece a unirse, agregá el aceite y continuá mezclando hasta formar un bollo.
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Pasá la masa a la mesada y amasá durante unos 10 minutos, hasta que esté lisa, elástica y apenas pegajosa.
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Formá un bollo, colocá en un bowl ligeramente aceitado y cubrí con un paño. Dejá levar en un lugar cálido hasta que duplique su tamaño.
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Una vez levada, desgasificá la masa presionando suavemente con la mano.
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Dividí en bollos del tamaño deseado según el grosor de pizza que prefieras.
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Estirá cada bollo con las manos o palo de amasar, dando forma circular y dejando un borde apenas más grueso.
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Colocá la masa en una pizzera aceitada, agregá la salsa y los ingredientes elegidos, y cociná en horno bien caliente hasta que esté dorada y cocida.
Tips y consejos:
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El agua debe estar tibia, nunca caliente, para no arruinar la levadura.
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Un buen amasado es clave: cuanto más trabajada esté la masa, mejor será la textura final.
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Si tenés tiempo, podés dejar levar la masa en frío dentro de la heladera durante varias horas para lograr aún más sabor.
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Para una base más crocante, precalentá bien la pizzera antes de colocar la masa.
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No sobrecargues la pizza con ingredientes, así se cocina mejor y queda más liviana.
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Si buscás una pizza más aireada, estirá la masa solo con las manos, sin aplastar los bordes.
Esta masa de pizza es una base confiable para cualquier preparación, desde las más simples hasta las más completas.
Es fácil, rendidora y se adapta a distintos estilos, logrando siempre un resultado parejo y sabroso que mejora notablemente cualquier pizza hecha en casa.
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