La mayonesa casera es uno de esos acompañamientos que nunca falla a la hora de realzar el sabor de una buena comida.
Ya sea para sándwiches, ensaladas o como base de otras salsas, esta versión clásica con un toque de limón y una textura bien cremosa se prepara en minutos y con ingredientes que seguro tenés en casa.

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Ingredientes
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1 huevo duro
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1 taza de aceite de girasol o de oliva suave
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1 cucharada de jugo de limón (podés reemplazar por vinagre si preferís)
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1/2 cucharadita de sal
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1 cucharadita de mostaza (opcional)
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1/2 cucharadita de azúcar (opcional)
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Pimienta a gusto
Preparación
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Colocá un huevo en un recipiente con agua y hervilo durante unos 10 a 12 minutos hasta que quede bien duro. Una vez listo, pasalo por agua fría, pelalo y reservá.
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En el vaso de una licuadora o en el recipiente del mixer, colocá el huevo duro, el jugo de limón, la mostaza, la sal, el azúcar y una pizca de pimienta. Empezá a licuar a baja velocidad para integrar todos los ingredientes.
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Con el aparato en funcionamiento, agregá el aceite de manera lenta y en forma de hilo. Este paso es clave para que la mayonesa emulsione correctamente y no se corte. Si volcás el aceite de golpe, es muy probable que no se logre la consistencia deseada.
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Continuá batiendo hasta que veas que la mezcla empieza a espesar y tomar una textura cremosa. Una vez que hayas incorporado toda la taza de aceite, detené el proceso.
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Probá la mayonesa y ajustá el sabor según tu gusto. Si te gusta más ácida, podés sumar un poco más de limón. Si preferís un toque más dulce, una pizca extra de azúcar puede venir bien. También podés reforzar la sal o la pimienta según tu preferencia.
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Una vez lista, guardala en un frasco limpio y llevála inmediatamente a la heladera. Es muy importante no dejarla a temperatura ambiente para evitar cualquier riesgo de contaminación.
Consejos:
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La mayonesa casera, por su preparación y ausencia de conservantes, tiene una duración de 3 a 4 días si se mantiene bien refrigerada.
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Si querés darle un toque diferente, podés incorporar ajo, hierbas o una pizca de pimentón para una versión más personalizada.
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Siempre usá huevos frescos y asegurate de que estén bien cocidos para evitar riesgos de salud.
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Si la textura te queda muy espesa, podés suavizarla agregando una cucharadita de agua fría mientras batís.
Con esta receta sencilla y práctica, vas a poder disfrutar de una mayonesa casera rica, fresca y mucho más natural que las opciones industriales.
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