Estas mini tortitas de ricota y naranja quedan suaves, húmedas y con un sabor cítrico muy agradable. La ricota les da una textura tierna y diferente, mientras que la naranja aporta aroma y frescura.
Al hacerse en porciones individuales, se cocinan de manera pareja y quedan muy bien para servir solas o con una terminación simple de azúcar impalpable.

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Ingredientes
- 400 gr de ricota
- 2 huevos
- 120 gr de azúcar
- 80 gr de harina 0000
- 1 cdita de polvo de hornear
- Ralladura de 1 naranja
- 50 ml de jugo de naranja
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 30 gr de manteca derretida
- 1 pizca de sal
- Azúcar impalpable para terminar
Preparación
- Colocar la ricota en un bowl grande y desarmarla bien con un tenedor o batidor de mano hasta que quede más pareja.
- Agregar los huevos y el azúcar. Mezclar hasta integrar completamente.
- Incorporar la manteca derretida, la esencia de vainilla, la ralladura y el jugo de naranja. Mezclar nuevamente hasta obtener una preparación uniforme.
- Tamizar aparte la harina junto con el polvo de hornear y la pizca de sal.
- Agregar los ingredientes secos a la mezcla de ricota y unir suavemente con una espátula. La preparación debe quedar espesa y cremosa.
- Enmantecar moldes individuales para muffins o pequeños moldes de torta. También se pueden colocar pirotines si se desea facilitar el desmolde.
- Repartir la mezcla entre los moldes, llenando aproximadamente tres cuartas partes de cada uno.
- Llevar a horno precalentado a 170 °C durante unos 22 a 28 minutos. Estarán listas cuando la superficie se vea ligeramente dorada y el centro esté firme.
- Retirar del horno y dejar reposar unos 10 minutos antes de desmoldar.
- Una vez frías, espolvorear con azúcar impalpable y agregar un poco de ralladura fina de naranja por encima.
Tips y consejos
- Si la ricota tiene demasiado suero, conviene dejarla escurrir durante unos minutos antes de usarla. El exceso de líquido puede hacer que las tortitas tarden demasiado en cocinarse o queden demasiado blandas.
- No hace falta procesar la ricota hasta convertirla en crema. Una textura ligeramente irregular ayuda a que el interior quede más casero y húmedo.
- Evitar mezclar demasiado después de incorporar la harina. Con integrar los ingredientes es suficiente.
- La ralladura es uno de los ingredientes que más sabor aporta. Usar solamente la parte naranja de la cáscara y evitar la parte blanca, que puede resultar amarga.
- Si se quiere un gusto cítrico más intenso, se puede sumar ralladura de una segunda naranja sin aumentar demasiado la cantidad de jugo.
- Los moldes individuales no deben llenarse hasta arriba porque la preparación puede crecer ligeramente durante la cocción.
- No conviene hornearlas de más. Al llevar ricota, el interior debe conservar cierta humedad y no quedar seco como un bizcochuelo tradicional.
- Antes de desmoldar, dejarlas reposar unos minutos para que tomen más estructura y no se rompan.
- Se pueden guardar en un recipiente bien cerrado en la heladera durante 2 o 3 días.
- Si se preparan con anticipación, conviene agregar el azúcar impalpable poco antes de servir para que no absorba humedad.
El resultado son pequeñas tortitas tiernas, húmedas y con un sabor a naranja bien presente, sin necesidad de una cobertura pesada.
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