Una mortadela casera, cocida y bien sabrosa, con interior rosado, trocitos de grasa visibles y el toque clásico de pimienta.
La clave está en procesar bien la carne, mantener la mezcla fría y cocinarla despacio para que quede firme, pareja y fácil de cortar.

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Ingredientes
Para la mortadela:
- 800 gr de carne de cerdo magra
- 200 gr de panceta o tocino sin cuero
- 150 gr de grasa de cerdo firme, cortada en cubitos pequeños
- 18 gr de sal fina
- 1 cdita de pimienta blanca
- 1/2 cdita de pimienta negra molida
- 1/2 cdita de nuez moscada
- 1/2 cdita de ajo en polvo
- 1 cdita de azúcar
- 100 ml de agua bien fría
- 2 cdas de fécula de maíz
- 1 clara de huevo
- Granos de pimienta verde o negra a gusto, opcional
Para armar:
- Film apto para cocción o bolsa para cocción
- Papel aluminio
- Hilo de cocina
Preparación
- Cortar la carne de cerdo y la panceta en cubos pequeños. Llevar todo a la heladera o al freezer durante 20 a 30 minutos para que esté bien frío, pero sin congelarse por completo.
- Colocar la carne y la panceta en una procesadora. Agregar la sal, la pimienta blanca, la pimienta negra, la nuez moscada, el ajo en polvo y el azúcar.
- Procesar hasta formar una pasta fina. Durante el proceso, agregar el agua bien fría de a poco para ayudar a que la mezcla quede lisa y compacta.
- Sumar la fécula de maíz y la clara de huevo. Procesar nuevamente hasta lograr una preparación pareja, espesa y bien unida.
- Pasar la mezcla a un bowl y agregar los cubitos de grasa de cerdo y algunos granos de pimienta, si se usan. Mezclar con espátula para distribuirlos sin romperlos demasiado.
- Extender film apto para cocción sobre la mesada y colocar la mezcla en el centro. Darle forma de cilindro grueso, apretando bien para que no queden huecos de aire.
- Envolver con varias vueltas de film, cerrar bien las puntas y atar con hilo de cocina. Luego envolver con papel aluminio para que conserve mejor la forma durante la cocción.
- Colocar la mortadela en una olla amplia con agua caliente, sin hervor fuerte. Cocinar a fuego bajo durante 1 hora y 30 minutos a 2 horas, manteniendo el agua caliente pero sin burbujas grandes.
- Si tenés termómetro de cocina, la mortadela está lista cuando el centro llega a 72 °C. Este punto es importante para que quede bien cocida y segura.
- Retirar del agua y dejar enfriar a temperatura ambiente unos minutos. Luego llevar a la heladera durante al menos 6 horas, todavía envuelta, para que tome cuerpo.
- Una vez bien fría, retirar el envoltorio y cortar en rodajas con cuchillo filoso.
Tips y consejos:
- Mantené la carne bien fría: esto ayuda a que la pasta quede firme y no se separe la grasa durante la cocción. Si la mezcla se calienta demasiado mientras procesás, conviene hacer una pausa y llevarla unos minutos a la heladera.
- La textura depende del procesado: para lograr una mortadela más pareja, la carne debe quedar como una pasta fina. Si queda muy picada pero no procesada, el resultado se parece más a un fiambre rústico.
- Los cubitos de grasa deben estar firmes: cortalos chicos y mantenelos fríos antes de mezclarlos. Así quedan visibles en el interior, como en una mortadela tradicional.
- No hiervas fuerte el agua: una cocción demasiado agresiva puede romper la textura y hacer que la mortadela pierda jugos. El agua debe estar caliente, con movimiento suave, pero sin hervor fuerte.
- El reposo en frío es fundamental: recién cocida queda blanda. Después de varias horas de heladera, se afirma, se corta mejor y el sabor queda más asentado.
- Para un sabor más clásico: podés sumar una pizca de coriandro molido o apenas ralladura de limón. Usá poca cantidad para que no tape el sabor principal.
- Cortala con cuchillo bien filoso: así las rodajas salen más parejas y no se rompe el interior. También se puede cortar más gruesa si la querés para sandwich o picada.
- Conservación: guardala en la heladera, bien envuelta o en recipiente cerrado, hasta 4 días. Si no se va a consumir toda, conviene cortar solo lo necesario y mantener el resto entero.
Es una receta casera, rendidora y con sabor a fiambre tradicional.
Bien fría y cortada en rodajas, queda perfecta para servir en picadas, sandwiches o platos simples.
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