La panna cotta es un postre italiano clásico, suave y delicado, que se prepara con pocos ingredientes y se destaca por su textura cremosa.
En esta versión se sirve en porciones individuales y se termina con una cobertura de frutos rojos que aporta contraste y mucho sabor.

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Ingredientes
- 500 ml de crema de leche
- 100 ml de leche
- 80 gr de azúcar
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 7 gr de gelatina sin sabor
- 35 ml de agua fría
Para la cobertura:
- 200 gr de frutos rojos
- 50 gr de azúcar
- 1 cda de jugo de limón
Preparación
- Colocá la gelatina sin sabor en un recipiente pequeño junto con el agua fría. Mezclá apenas y dejala reposar durante unos 5 minutos para que se hidrate bien.
- En una olla, agregá la crema de leche, la leche, el azúcar y la esencia de vainilla. Llevá a fuego bajo y revolvé suavemente.
- Calentá la mezcla sin dejar que llegue a hervir. El azúcar debe disolverse por completo y la preparación tiene que quedar bien caliente.
- Retirá la olla del fuego y agregá la gelatina hidratada. Revolvé de manera constante hasta que se disuelva por completo y no queden restos visibles.
- Dejá reposar la preparación durante unos minutos para que pierda un poco de temperatura.
- Distribuí la panna cotta en vasos o recipientes individuales, llenándolos sin llegar hasta el borde.
- Llevá a la heladera durante al menos 4 horas. Para conseguir una textura más firme y pareja, lo ideal es dejarla reposar entre 5 y 6 horas.
- Mientras tanto, prepará la cobertura. Colocá los frutos rojos en una olla pequeña junto con el azúcar y el jugo de limón.
- Cociná a fuego bajo durante unos 8 a 10 minutos, revolviendo de vez en cuando, hasta que la fruta se ablande y se forme una salsa ligeramente espesa.
- Retirá del fuego y dejá enfriar completamente antes de usar.
- Una vez que la panna cotta esté firme, agregá una capa de salsa de frutos rojos sobre cada porción.
- Si querés mejorar la presentación, podés terminar con algunas frutas frescas por encima justo antes de servir.
Tips y consejos
- No permitas que la crema hierva, porque puede afectar la textura final.
- La gelatina debe hidratarse siempre en agua fría antes de incorporarla.
- Agregá la cobertura únicamente cuando esté completamente fría.
- Si preferís una panna cotta más suave, podés reducir apenas la cantidad de gelatina.
- Los frutos rojos pueden usarse frescos o congelados.
- También podés preparar la panna cotta el día anterior y conservarla tapada en la heladera.
La panna cotta queda cremosa, delicada y con una textura firme pero suave, mientras que la salsa de frutos rojos aporta un contraste fresco y ligeramente ácido.
Es un postre sencillo de preparar, pero con una presentación que siempre llama la atención.
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