¿Querés decorar una remera, un bolso o un almohadón sin gastar en pinturas costosas?
Con algunos materiales que ya tenés en casa, podés crear tu propia pintura para tela, resistente al lavado y con colores bien vibrantes.

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En este artículo te mostramos tres formas distintas de prepararla, según lo que tengas disponible y el acabado que quieras lograr.
Técnica 1: Pintura acrílica + suavizante
Materiales:
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Suavizante para ropa
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Pincel o esponja
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Recipiente para mezclar
Paso a paso:
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Mezclá 1 parte de pintura acrílica con ¼ parte de suavizante.
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Revolvé bien hasta que se integren completamente.
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Aplicá sobre la tela y dejá secar al menos 24 horas.
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Fijá con calor planchando con un trapo encima durante unos minutos.
Esta opción es ideal para telas finas, ya que queda suave al tacto.
Técnica 2: Pintura acrílica + pegamento blanco
Materiales:
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Pintura acrílica
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Pegamento blanco escolar
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Agua (opcional)
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Recipiente y cucharita para mezclar
Paso a paso:
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Mezclá 2 partes de pintura con 1 parte de pegamento.
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Si queda muy espesa, agregá unas gotitas de agua.
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Pintá la tela con pincel.
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Dejá secar al aire durante 24 horas.
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Planchá con un trapo encima para fijar el diseño.
Esta mezcla es ideal para dibujos más definidos o si querés una pintura más espesa.
Técnica 3: Pintura acrílica + medio textil
Materiales:
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Pintura acrílica
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Medio textil (se consigue en artísticas o tiendas online)
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Recipiente pequeño
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Pincel o esponja
Paso a paso:
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Combiná pintura acrílica y medio textil en partes iguales.
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Mezclá bien hasta lograr una consistencia uniforme.
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Aplicá sobre la tela con pincel, esponja o plantilla.
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Dejá secar 24 horas y luego planchá para fijar.
Este método es el más duradero y profesional, ideal si querés que los colores duren más tiempo.
Tips y consejos:
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Siempre colocá un cartón o plástico debajo de la tela para que no traspase la pintura.
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Dejá secar bien antes de aplicar calor con la plancha.
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Para conservar el diseño, lavá siempre con agua fría, a mano, y secá del lado del revés.
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Si vas a usar plantillas, sujetalas con cinta para que no se muevan mientras pintás.
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Podés guardar la pintura sobrante en un frasco bien cerrado por unos días, pero revolvela bien antes de reutilizarla.
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Si querés colores pasteles, agregá un poquito de blanco a la mezcla.
¡Animate a personalizar tus prendas con estas fórmulas caseras y divertidas!
Vas a ver que no hace falta gastar de más para lograr resultados duraderos y originales.
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