Esta torta de mandarina es ideal para acompañar el mate durante la tarde.
Queda húmeda, esponjosa y con un aroma cítrico intenso, usando ingredientes simples y fáciles de conseguir.

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Ingredientes
- 3 mandarinas medianas
- 3 huevos
- 180 gr de azúcar
- 100 ml de aceite neutro
- 200 gr de harina leudante
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 1 pizca de sal
Para la cubierta:
- 3 cdas de azúcar
- 2 cdas de jugo de mandarina
Preparación
- Lavar muy bien las mandarinas y secarlas. Rallar la piel de dos de ellas, cuidando de no llegar a la parte blanca, porque puede aportar amargor. Exprimir el jugo hasta obtener aproximadamente 120 ml.
- Colocar los huevos y el azúcar en un bowl amplio. Batir durante 3 a 4 minutos, hasta que la mezcla aumente un poco de volumen, se vea más clara y tenga una textura aireada.
- Agregar el aceite en forma de hilo, mientras se continúa batiendo a velocidad baja. Incorporar la esencia de vainilla, el jugo y la ralladura de mandarina.
- Sumar la harina leudante y la pizca de sal en dos tandas. Integrar con una espátula o batidor de mano, realizando movimientos suaves para no perder el aire incorporado.
- Verter la mezcla en un molde redondo de 22 cm, previamente enmantecado y enharinado. Emparejar la superficie sin golpear demasiado el molde.
- Cocinar en horno precalentado a 170 °C durante 35 a 45 minutos. El tiempo puede variar según el horno. La torta estará lista cuando la superficie se vea dorada y, al introducir un palillo en el centro, salga seco o con apenas algunas migas húmedas.
- Retirar del horno y dejar reposar durante 10 minutos. Mientras la torta todavía está tibia, mezclar el azúcar con el jugo de mandarina y distribuir la preparación sobre la superficie.
- Esperar a que se enfríe antes de desmoldar. Para evitar que se rompa, pasar primero un cuchillo fino por los bordes y luego colocarla sobre una rejilla o plato.
Tips y consejos
- Elegir mandarinas frescas, firmes y con la piel bien perfumada. Si la cáscara no tiene mucho aroma, la torta tendrá un sabor más suave.
- Lavar la fruta con agua y frotar bien la superficie antes de rallar, ya que se utilizará la parte exterior de la cáscara.
- Rallar únicamente la parte naranja. La capa blanca que está debajo es amarga y puede modificar el sabor final.
- Medir el jugo antes de incorporarlo. Si las mandarinas tienen demasiado líquido, no conviene agregarlo todo porque la mezcla puede quedar excesivamente blanda.
- Usar aceite neutro, como girasol o maíz, para que el sabor principal siga siendo el de la mandarina.
- Los huevos deben estar a temperatura ambiente. De esta forma se integran mejor y ayudan a conseguir una miga más pareja y esponjosa.
- Batir bien los huevos con el azúcar es importante, pero una vez agregada la harina no hay que trabajar demasiado la mezcla. Batir de más en esta etapa puede hacer que la torta quede pesada.
- Incorporar la harina en dos tandas permite mezclar con mayor facilidad y evita la formación de grumos.
- No abrir el horno durante los primeros 30 minutos. Un cambio brusco de temperatura puede hacer que la torta se baje en el centro.
- Si la superficie se dora demasiado rápido y el centro todavía está crudo, cubrir suavemente con papel aluminio y continuar la cocción.
- Para conseguir una torta todavía más húmeda, se puede preparar un almíbar liviano con 50 ml de jugo de mandarina y 2 cdas de azúcar. Calentarlo apenas y volcarlo sobre la torta tibia.
- La cubierta debe agregarse cuando la torta esté tibia, no completamente fría. Así el jugo penetra un poco en la miga y refuerza el sabor.
- Se pueden incorporar chips de chocolate, nueces picadas o semillas de amapola. Conviene no superar los 80 gr para no modificar demasiado la textura.
- Si se agregan trocitos de mandarina, deben estar bien escurridos y sin semillas. El exceso de jugo puede dejar zonas húmedas o crudas.
- El molde de 22 cm permite obtener una torta de altura media. En un molde más pequeño quedará más alta y necesitará algunos minutos adicionales de horno.
- Para comprobar la cocción, pinchar siempre el centro, que es la zona que tarda más en cocinarse.
- Dejarla reposar antes de desmoldar ayuda a que la miga se asiente. Si se intenta sacar del molde apenas sale del horno, puede quebrarse.
- Una vez fría, conservarla bien tapada para que no pierda humedad. Dura aproximadamente 2 días a temperatura ambiente o hasta 4 días en la heladera.
- Si se guarda en frío, conviene retirarla unos minutos antes de servir para que recupere una textura más tierna.
Es una receta simple, rendidora y con mucho aroma, perfecta para preparar una merienda casera sin complicarse.
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