Este plato es ideal para cuando buscás una comida casera, abundante y bien reconfortante.
Combina papas tiernas, espinaca salteada y una mezcla cremosa que une todo durante la cocción.

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Se puede servir como plato principal o como acompañamiento, y queda igual de rico recién hecho o recalentado.
Ingredientes
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4 papas medianas
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1 cebolla mediana
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250 g de espinaca fresca
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4 huevos
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100 g de queso crema
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150 g de queso mozzarella rallado
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Aceite
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Sal
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Pimienta
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Ajo seco (opcional)
Preparación
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Pelá las papas y cortalas en rodajas finas. Cocinalas en agua con sal durante unos minutos, hasta que estén apenas tiernas, sin que se desarmen. Escurrilas y reservá.
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Picá la cebolla y salteala en una sartén con un chorrito de aceite hasta que esté transparente y apenas dorada.
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Agregá la espinaca a la sartén y cociná solo unos minutos, hasta que se reduzca. Condimentá con sal, pimienta y un poco de ajo seco si te gusta. Retirá del fuego.
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En un bol aparte, batí los huevos junto con el queso crema hasta lograr una mezcla lisa y cremosa. Sumá una pizca de sal y pimienta.
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Aceitá una fuente para horno y armá una primera capa de papas en el fondo.
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Distribuí por encima parte de la espinaca con cebolla y luego agregá un poco de la mezcla de huevos y queso crema.
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Repetí las capas hasta terminar los ingredientes, finalizando con la mezcla cremosa.
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Cubrí la superficie con el queso mozzarella rallado.
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Llevá a horno precalentado a 180 °C y cociná durante unos 35 a 40 minutos, hasta que esté bien cuajado y dorado en la superficie.
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Retirá del horno y dejá reposar unos minutos antes de cortar para que tome mejor consistencia.
Tips y consejos:
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Para que el pastel quede bien parejo, tratá de cortar las papas lo más finas posible.
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Si querés una textura todavía más cremosa, podés agregar un chorrito de leche a la mezcla de huevos y queso crema.
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La espinaca conviene cocinarla previamente para evitar que largue líquido dentro del horno.
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Este plato se puede preparar con anticipación y llevar al horno justo antes de servir.
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Acompaña muy bien con una ensalada fresca o sola como comida principal.
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Al día siguiente queda aún más firme y sabroso, ideal para recalentar.
Este pastel de papas y espinaca es una opción simple, rendidora y llena de sabor, perfecta para resolver una comida casera sin complicaciones y con ingredientes fáciles de conseguir.
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