Los pastelitos brasileros de queso son una receta salada simple, crocante y muy tentadora para comer recién hecha.
La masa queda fina, dorada y llena de burbujitas por la fritura, mientras el relleno se mantiene suave y fundido.

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Son ideales para servir calientes, con una salsa simple al costado o solos, porque el queso es el protagonista.
Ingredientes
Para la masa:
- 500 g de harina común
- 1 cucharadita de sal
- 2 cucharadas de aceite
- 1 cucharada de vinagre blanco o alcohol
- 250 ml de agua tibia, aproximadamente
- 1 cucharada de cachaça, vodka o alcohol, opcional
- Harina extra para estirar
Para el relleno:
- 400 g de mozzarella firme, tybo, pategrás o queso cremoso compacto
- Pimienta negra a gusto, opcional
- Orégano, opcional
Para freír:
- Aceite, cantidad necesaria
Preparación
- Colocá la harina en un bowl grande y mezclala con la sal. Hacé un hueco en el centro y agregá el aceite, el vinagre y, si vas a usar, la cucharada de cachaça, vodka o alcohol.
- Sumá el agua tibia de a poco mientras mezclás. No la agregues toda junta, porque cada harina absorbe distinto. La masa tiene que quedar firme, suave y fácil de trabajar.
- Pasá la masa a la mesada y amasá durante 8 a 10 minutos, hasta que quede lisa y elástica. Si se pega mucho, agregá apenas un poco de harina, pero sin excederte para que no quede dura.
- Formá un bollo, tapalo con un repasador limpio o film y dejalo descansar durante 30 minutos. Este reposo ayuda a que la masa se relaje y después se pueda estirar bien fina.
- Mientras tanto, prepará el queso. Cortalo en bastones o rectángulos medianos, tratando de que no sean demasiado grandes para poder cerrar bien cada pastelito.
- Si querés, condimentá apenas el queso con pimienta negra u orégano. No hace falta agregar mucho más, porque la idea es que el relleno sea simple y cremoso.
- Dividí la masa en porciones y estirala sobre la mesada apenas enharinada. Tiene que quedar fina, pero no transparente. Ese grosor es importante para que al freírse quede crocante y con burbujitas.
- Cortá rectángulos de masa. Colocá una porción de queso en el centro de cada uno, dejando bordes libres alrededor para poder cerrarlos sin que el relleno se escape.
- Humedecé apenas los bordes con agua. Cerrá cada pastelito presionando primero con los dedos y después marcando con un tenedor. El cierre tiene que quedar firme, especialmente en las puntas.
- Calentá abundante aceite en una sartén profunda u olla. Para probar si está listo, agregá un pedacito de masa: si sube rápido y empieza a burbujear, ya podés freír.
- Freí los pastelitos de a pocos, sin amontonarlos. Cocinalos hasta que estén dorados, inflados y con la superficie bien burbujeante.
- Retiralos con espumadera y apoyalos sobre papel absorbente. Servilos enseguida, cuando la masa todavía está crocante y el queso se mantiene fundido.
Tips y consejos:
- El queso ideal es uno que se derrita bien, pero que no largue demasiada agua. La mozzarella firme, el tybo, el pategrás o un queso cremoso compacto funcionan mucho mejor que un queso demasiado blando.
- No uses queso muy húmedo, porque puede hacer que la masa se abra durante la fritura. Si el queso tiene mucho líquido, se puede secar apenas con papel de cocina antes de rellenar.
- La masa debe quedar fina para lograr el efecto clásico del pastel brasilero: crocante, liviana y llena de burbujitas. Si la dejás gruesa, queda más pesada y menos delicada.
- El vinagre o el alcohol ayudan a que la fritura quede más seca y crujiente. No se sienten en el sabor final, pero mejoran mucho la textura.
- No pongas demasiado relleno. Aunque el queso fundido sea lo más tentador, si el pastelito queda muy cargado puede abrirse en el aceite.
- Sellá bien los bordes. Primero presioná con los dedos para unir la masa y después reforzá con tenedor. Ese detalle ayuda a que salgan enteros y prolijos.
- El aceite tiene que estar caliente, pero no humeante. Si está frío, la masa absorbe aceite; si está demasiado fuerte, se dora muy rápido y el queso puede no llegar a fundirse bien.
- Freí pocas unidades por tanda para que el aceite no baje de temperatura. Así quedan dorados, crocantes y con una fritura pareja.
- Servilos apenas salen, dejando solo uno o dos minutos de reposo para no quemarse. Es el mejor momento para disfrutar la masa crocante y el centro de queso fundido.
- Si querés acompañarlos, van muy bien con una salsa de tomate simple, una salsa picante suave o una mayonesa casera saborizada. También se pueden servir solos, porque el relleno de queso ya tiene mucho sabor.
Estos pastelitos brasileros de queso quedan dorados, crocantes y con una masa bien liviana.
Son simples, rendidores y perfectos para preparar cuando querés algo salado, caliente y con ese relleno fundido que siempre tienta.
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