La panceta casera queda sabrosa, firme y con ese corte atractivo donde se ven bien las capas de carne y grasa.
El secreto está en usar una buena pieza de panceta de cerdo, curarla con medidas exactas y dejarla reposar el tiempo necesario.

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Después se puede cocinar suave o ahumar para lograr una textura pareja, aromática y fácil de cortar en rodajas.
Ingredientes
- 1 kg de panceta de cerdo fresca, con cuero o sin cuero
- 25 g de sal fina
- 2,5 g de sal de cura tipo 1
- 10 g de azúcar
- 1 cda de pimienta negra molida
- 1 cda de pimentón
- 1 cdita de ajo en polvo
- 1 cdita de cebolla en polvo
- 1 cdita de ají molido, opcional
- 2 hojas de laurel trituradas
- 1 cdita de tomillo o romero seco, opcional
Preparación
- Secá bien la panceta con papel de cocina. La pieza tiene que estar fresca, con buen color y sin exceso de líquido. Si tiene partes desparejas, podés emparejar un poco los bordes con cuchillo.
- En un bowl chico mezclá la sal fina, la sal de cura, el azúcar, la pimienta, el pimentón, el ajo, la cebolla, el ají molido, el laurel y las hierbas secas. Integrá todo muy bien para que el curado quede parejo.
- Frotá la panceta por todos lados con la mezcla. Cubrí bien la parte de la carne, los laterales y también la zona de grasa o cuero. Es importante que toda la superficie quede condimentada.
- Colocá la panceta en una bolsa hermética o en un recipiente con tapa. Guardala en la heladera durante 5 a 7 días. Una vez por día, dala vuelta y masajeala apenas para que los jugos y los condimentos se distribuyan de manera uniforme.
- Pasado el tiempo de curado, retirala de la bolsa y enjuagala apenas con agua fría para sacar el exceso de sal y especias superficiales. Secala muy bien con papel de cocina.
- Dejala reposar destapada en la heladera durante 12 a 24 horas sobre una rejilla o plato. Este paso ayuda a que la superficie se seque un poco y tome mejor textura antes de la cocción.
- Para cocinarla, colocala en una fuente o sobre rejilla y llevala a horno bajo, a unos 120 °C, hasta que el centro llegue aproximadamente a 65 °C. Puede tardar entre 1 hora y media y 2 horas, según el grosor de la pieza.
- Cuando esté lista, dejala enfriar por completo. Después envolvela y guardala en la heladera varias horas antes de cortarla. Al estar bien fría, la panceta se afirma y permite hacer rodajas más prolijas.
- Cortala con cuchillo bien afilado en fetas finas o medianas. Podés dorarlas en sartén, usarlas en guisos, salsas, tartas, hamburguesas, panes caseros o servirlas como parte de una picada.
Tips y consejos:
- Usá una balanza para medir la sal y la sal de cura. En este tipo de preparación, las cantidades exactas ayudan a lograr un resultado parejo.
- La heladera debe mantenerse fría durante todo el curado. Lo ideal es trabajar siempre entre 2 °C y 5 °C.
- Si querés una panceta con sabor más intenso, podés sumar más pimienta, pimentón ahumado o ají molido.
- Para un toque ahumado sin ahumador, usá pimentón ahumado en la mezcla de especias.
- Si tenés ahumador, podés ahumarla suavemente después del reposo y antes de terminar la cocción.
- Dejala enfriar bien antes de cortar. Si la cortás caliente, las fetas pueden romperse y la grasa se derrite demasiado rápido.
- Guardala en la heladera bien envuelta y usala en porciones según necesites.
La panceta casera lleva tiempo, pero el resultado vale la pena: queda firme, aromática y con un sabor mucho más profundo.
Bien curada, cocida y cortada en rodajas, sirve para sumar a muchas comidas o para dorar en sartén y disfrutarla con una textura espectacular.
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