Tomates secos en aceite
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Tomates secos en aceite

Los tomates secos en aceite son una conserva casera intensa, aromática y muy útil para tener siempre lista.

Quedan carnosos, brillantes y llenos de sabor, ideales para sumar a picadas, tostadas, pastas, pizzas o ensaladas.

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Es una receta simple, rendidora y perfecta para aprovechar tomates maduros cuando están en buen punto.

Ingredientes

  • 2 kg de tomates perita maduros y firmes
  • 4 dientes de ajo
  • 1 cdita de orégano seco
  • 1 cdita de tomillo, romero o albahaca seca
  • 1 cdita de sal fina
  • 1/2 cdita de pimienta negra
  • 1 cdita de azúcar
  • Aceite de oliva o girasol, cantidad necesaria
  • 1 hoja de laurel, opcional
  • Frascos de vidrio limpios con tapa

Preparación

  1. Lavá bien los tomates y secalos con un repasador limpio. Cortalos por la mitad a lo largo y, si tienen demasiadas semillas o mucho jugo, retirales apenas el exceso con una cucharita. No los vacíes por completo, porque tienen que conservar algo de pulpa para que después queden carnosos.
  2. Acomodá los tomates en una placa para horno con la parte cortada hacia arriba. Dejalos separados entre sí, sin encimarlos, para que el calor circule mejor y se vayan secando de manera pareja.
  3. Espolvoreá por encima la sal, la pimienta, el azúcar, el orégano y la hierba seca que elijas. Sumá los dientes de ajo enteros, aplastados o cortados en láminas gruesas entre los tomates.
  4. Rociá con un hilo fino de aceite. No hace falta poner mucho en esta etapa, solo lo suficiente para ayudar a que tomen buen sabor y no queden secos de más durante la cocción.
  5. Llevá a horno bajo, entre 110 °C y 130 °C, durante 2 horas y media a 3 horas y media. El tiempo puede variar según el tamaño de los tomates y la cantidad de agua que tengan. Tienen que quedar arrugados, más oscuros, concentrados y tiernos, no quemados ni completamente duros.
  6. Si preferís secarlos al sol, acomodalos ya cortados y condimentados sobre una rejilla o bandeja limpia, con la parte cortada hacia arriba. Cubrilos con una gasa o tul para protegerlos y dejalos al sol directo durante el día. A la noche, entrá la bandeja para que no absorban humedad. Repetí durante 2 a 4 días, hasta que estén arrugados, concentrados y flexibles.
  7. Una vez secos, ya sea al horno o al sol, dejalos enfriar por completo. Este paso es importante antes de enfrascar, porque si se guardan calientes pueden generar vapor dentro del frasco.
  8. Colocá una base de aceite en el frasco. Agregá una capa de tomates, algunos ajos, un poco más de hierbas si querés y la hoja de laurel. Repetí las capas hasta completar, acomodando todo sin aplastar demasiado.
  9. Cubrí completamente con aceite. Los tomates tienen que quedar siempre sumergidos para conservar mejor la textura y el sabor. Mové apenas el frasco o golpealo suavemente contra la mesada para que salgan posibles burbujas de aire.
  10. Cerrá bien y llevá a la heladera. Lo ideal es dejarlos reposar al menos 24 horas antes de consumirlos, así toman mejor sabor y el aceite queda bien perfumado.

Tips y consejos:

  • Los tomates perita son los más recomendables porque tienen buena pulpa y menos agua que otras variedades.
  • El horno debe estar bajo. Si la temperatura es alta, los tomates se cocinan rápido pero no se secan como corresponde.
  • No tienen que quedar duros como una cáscara. Para conservar en aceite, lo mejor es que queden secos, pero todavía carnosos y flexibles.
  • Si los secás al sol, elegí días secos, cálidos y con buena circulación de aire. Si hay mucha humedad, conviene usar el horno.
  • La gasa o el tul no deben tocar los tomates; solo tienen que cubrirlos para protegerlos.
  • El ajo aporta mucho sabor, pero podés usarlo en menor cantidad si preferís una conserva más suave.
  • Guardalos siempre en la heladera y usá una cuchara limpia cada vez que retires una porción.
  • Si con el uso baja el nivel de aceite, agregá un poco más para que los tomates sigan cubiertos.

Estos tomates secos en aceite quedan sabrosos, tiernos y con ese brillo característico que los hace ideales para levantar cualquier comida.

Son perfectos para tener a mano y usar en preparaciones simples donde un ingrediente bien hecho cambia todo.

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