Los bollitos de pan de leche son suaves, tiernos y con un brillo dorado irresistible.
Su textura esponjosa los convierte en una opción perfecta para acompañar el desayuno, la merienda o incluso para compartir en una mesa dulce.

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Una receta casera que no falla y que encanta a toda la familia.
Ingredientes
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560 g de harina común
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4 huevos
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150 g de azúcar impalpable
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1 pizca de sal
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25 g de levadura fresca
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150 g de manteca a temperatura ambiente
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250 ml de leche tibia
Preparación
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En un bol grande colocar 500 g de harina junto con la sal y el azúcar impalpable. Mezclar bien para integrar los secos.
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Disolver la levadura fresca en un poco de la leche tibia y sumarla al bol. Agregar el resto de la leche de a poco mientras se mezcla con cuchara de madera en movimientos firmes y hacia el mismo lado.
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Incorporar tres huevos, de a uno por vez, batiendo bien antes de añadir el siguiente para que la masa quede homogénea.
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Agregar la manteca blanda en trozos y seguir amasando hasta obtener una masa suave y lisa. Dejar reposar tapada con un paño limpio a temperatura ambiente durante 1 hora o hasta que duplique su volumen.
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Pasado ese tiempo, sumar la harina restante y volver a amasar sobre una mesada enharinada. Si la masa está demasiado blanda, podés enfriarla en la heladera unos minutos para trabajarla mejor.
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Formar bollitos de tamaño parejo y colocarlos en una bandeja con papel manteca, dejando un pequeño espacio entre cada uno.
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Cubrir nuevamente con un paño y dejar reposar al menos 60 minutos más, hasta que los bollos crezcan y se vean aireados.
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Batir el huevo restante y, con un pincel de cocina, pintar la superficie de cada bollo para que adquieran ese brillo dorado al hornearse.
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Precalentar el horno a 175 °C, con calor arriba y abajo. Cocinar los bollitos durante 10 a 12 minutos, hasta que estén dorados y con una corteza fina pero suave.
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Retirar del horno y dejarlos enfriar unos minutos sobre rejilla antes de servir.
Consejos:
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Para un sabor más aromático, podés agregar ralladura de limón o de naranja a la masa.
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Si querés que los bollitos tengan un brillo más intenso, apenas salgan del horno podés pincelarlos con almíbar liviano.
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Son ideales para rellenar con dulce de leche, mermeladas, crema pastelera o incluso queso crema.
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Guardalos en un recipiente hermético para que se mantengan tiernos varios días. También podés congelarlos ya horneados y descongelarlos en horno bajo.
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Si preferís bollitos más chicos, dividí la masa en porciones pequeñas y reducí un par de minutos el tiempo de horneado.
Estos bollitos de pan de leche son un clásico casero que combina sencillez, suavidad y un sabor único.
Una receta que nunca decepciona y que seguro se convertirá en infaltable en tu cocina.
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