El aceite de orégano es considerado un verdadero tesoro natural gracias a sus múltiples beneficios para la salud.
Se lo valora por sus propiedades antibacterianas, antiinflamatorias y digestivas, y aunque en las farmacias o herboristerías suele tener un costo elevado, lo cierto es que podés prepararlo de manera casera con muy pocos ingredientes.

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Ingredientes
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Hojas frescas de orégano (cantidad necesaria, preferentemente recién cosechadas)
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Aceite de oliva extra virgen (suficiente para cubrir el orégano en el frasco)
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1 frasco de vidrio con tapa hermética
Preparación
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Preparar el orégano: lavá las hojas frescas y secá bien con un paño limpio o papel absorbente. Es importante que no quede humedad, ya que podría arruinar el aceite durante el reposo.
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Llenar el frasco: colocá el orégano en el frasco de vidrio, presionando suavemente para aprovechar el espacio sin romper demasiado las hojas.
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Cubrir con aceite: añadí el aceite de oliva hasta cubrir completamente las hojas. Asegurate de que no queden burbujas de aire.
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Cerrar y reposar: tapá el frasco y dejalo en un lugar oscuro, fresco y seco durante al menos 2 semanas. Podés agitarlo suavemente cada 2 o 3 días para potenciar la maceración.
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Filtrar y guardar: una vez transcurrido el tiempo de reposo, colá el aceite y pasalo a otro frasco limpio. Ya estará listo para usar en la cocina o con fines medicinales.
Beneficios del aceite de orégano
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Potente antibiótico natural: ayuda a combatir bacterias y gérmenes, reduciendo el riesgo de infecciones.
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Reduce la inflamación: alivia molestias musculares y articulares cuando se aplica de manera tópica.
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Combate hongos y bacterias: puede ser útil en casos de pie de atleta u hongos en las uñas.
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Alivio de dolores: se emplea tradicionalmente para calmar dolores de garganta en forma de gárgaras diluidas.
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Favorece la digestión: unas gotas en infusión o ensaladas estimulan los jugos gástricos y mejoran el tránsito intestinal.
Tips y consejos:
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Usá siempre frascos esterilizados para asegurar una mejor conservación.
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Podés preparar aceite de orégano también con hojas secas, aunque el sabor y la potencia medicinal serán un poco más suaves.
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Conservá el aceite en un lugar oscuro para prolongar su vida útil.
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Una vez filtrado, es recomendable usarlo en un plazo de 3 a 4 meses para aprovechar al máximo sus propiedades.
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Evitá el consumo excesivo, ya que es un producto concentrado.
Con este método sencillo, vas a poder tener a mano un aceite de orégano casero, económico y con todo el poder de la naturaleza para cuidar tu salud y darle un toque especial a tus comidas.
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