Si buscás un bizcochuelo suave, esponjoso y con una textura que literalmente se deshace en la boca, esta receta es perfecta para vos.
Con ingredientes simples y pasos fáciles de seguir, vas a lograr una torta ligera, ideal para la merienda, el desayuno o para acompañar un mate bien espumoso.

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Además, podés darle tu toque personal con ralladura de limón o un poco de azúcar impalpable por encima. ¡Una receta clásica que nunca falla!
Ingredientes
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4 huevos
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1 taza de azúcar
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1 taza de harina de trigo leudante (o común más polvo de hornear)
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1/2 taza de leche
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1/2 taza de manteca derretida
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1 cucharadita de polvo para hornear (si usás harina común)
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Ralladura de limón a gusto (opcional)
Preparación
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Precalentá el horno a 180 °C. Engrasá y enhariná un molde de unos 24 cm, o colocá papel manteca en la base para evitar que se pegue.
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En un bol grande, batí los huevos junto con el azúcar hasta que la mezcla se vuelva pálida, espesa y forme una especie de crema. Este paso es clave para que el bizcochuelo quede aireado.
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Agregá la leche y la manteca derretida (ya a temperatura ambiente). Mezclá con movimientos envolventes para que no se baje la preparación.
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Tamizá la harina y el polvo para hornear directamente sobre la mezcla anterior. Incorporá suavemente con espátula o batidor manual, cuidando que no queden grumos.
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Si querés un toque de frescura, sumá ralladura de limón y mezclá apenas para distribuir.
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Verté la preparación en el molde y llevá al horno por aproximadamente 30 a 35 minutos, o hasta que al insertar un palillo en el centro, salga limpio.
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Una vez cocido, dejá reposar unos minutos dentro del horno apagado con la puerta entreabierta. Luego desmoldá y dejá enfriar completamente sobre una rejilla.
Consejos
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Si querés hacerlo al horno eléctrico o de gas, mantené la temperatura moderada y no abras la puerta antes de los 30 minutos para que no se baje.
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Este bizcochuelo es ideal para usar como base de tortas o simplemente disfrutarlo solo con un poco de azúcar impalpable.
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Si querés un sabor más intenso, podés reemplazar la ralladura de limón por esencia de vainilla o de naranja.
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Para una versión más aireada, separá las claras y batilas a nieve por separado, incorporándolas al final con movimientos envolventes.
Este bizcochuelo no solo es fácil de preparar, sino que además es tan liviano que se desarma con solo tocarlo.
Perfecto para cuando querés algo casero y reconfortante. ¡Probalo y vas a ver cómo desaparece de la mesa en un abrir y cerrar de ojos!
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