Cómo hacer fainá casera
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Cómo hacer fainá casera

La fainá es una preparación sencilla, dorada y sabrosa, con una textura firme por fuera y más tierna por dentro.

Es perfecta para servir en porciones, acompañar otras comidas o disfrutar sola con un poco de pimienta.

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Bien hecha, queda pareja, aromática y con ese color tostado que la vuelve irresistible.

Ingredientes

  • 250 g de harina de garbanzos
  • 700 ml de agua
  • 3 cucharadas de aceite
  • 1 cucharadita de sal
  • Pimienta negra a gusto
  • 1 cucharada extra de aceite para la placa
  • Romero seco o fresco, opcional

Preparación

  1. Colocá la harina de garbanzos en un bowl grande. Agregá la sal y mezclá unos segundos para que se distribuya bien.
  2. Sumá el agua de a poco mientras revolvés con batidor de mano. Al principio se puede formar una pasta espesa, pero a medida que agregás más agua la mezcla se vuelve líquida y pareja.
  3. Mezclá bien hasta que no queden grumos visibles. Si hace falta, podés pasar la preparación por un colador para que quede más lisa.
  4. Agregá el aceite y un poco de pimienta negra. Si querés darle un aroma distinto, sumá una pizca de romero, pero sin poner demasiado para que no tape el sabor de la harina de garbanzos.
  5. Tapá el bowl y dejá descansar la mezcla al menos 1 hora. Durante ese tiempo la harina se hidrata mejor y la preparación toma una textura más pareja.
  6. Antes de cocinar, revolvé nuevamente porque es normal que una parte de la harina se asiente en el fondo.
  7. Prendé el horno a temperatura fuerte, entre 220 °C y 240 °C. Colocá una pizzera o fuente redonda dentro del horno durante unos minutos para que tome temperatura.
  8. Retirá la placa caliente con cuidado, agregá una cucharada de aceite y movela para cubrir bien la base.
  9. Volcá la mezcla sobre la placa caliente, procurando que quede distribuida de manera pareja. Llevá enseguida al horno.
  10. Cociná durante 25 a 35 minutos, hasta que la superficie se vea dorada, con algunas partes más tostadas y los bordes firmes.
  11. Retirá del horno y dejá reposar unos minutos antes de cortar. Después dividí en porciones triangulares y serví con pimienta negra por encima si te gusta.

Tips y consejos:

  • La preparación tiene que quedar líquida. No la espeses con más harina, porque la fainá puede quedar pesada y seca.
  • El descanso ayuda mucho a mejorar la textura. Si podés dejar la mezcla un poco más de una hora, mejor.
  • Usá una placa amplia para que no quede demasiado alta. La fainá suele quedar mejor con un grosor medio, ni finísima ni muy gruesa.
  • La placa caliente ayuda a que la base tome mejor color y no quede demasiado blanda.
  • No abras el horno muchas veces durante la cocción. Es mejor dejar que se dore tranquila y revisar recién cerca del final.
  • Si querés una superficie más tostada, podés subir la placa un poco más arriba durante los últimos minutos.
  • La pimienta negra recién molida le queda muy bien y realza el sabor sin necesidad de agregar demasiados condimentos.
  • Si querés una fainá más suave, usá un poco menos de pimienta y evitá el romero.
  • Para recalentarla, conviene usar horno o sartén. Así mantiene mejor la textura que en microondas.
  • También podés hacerla en una fuente rectangular y cortarla en cuadrados, especialmente si querés servirla como picada.

Esta fainá casera queda dorada, sabrosa y con una textura ideal para cortar en porciones.

Con pocos ingredientes y una buena cocción, se logra una preparación clásica, rendidora y muy fácil de servir.

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