Una receta ideal para un almuerzo contundente, con una salsa cremosa que envuelve cada fideo y un pollo dorado lleno de sabor.
El ajo es protagonista y se combina con el queso para lograr una textura suave y bien irresistible. Es un plato simple, pero con resultado de restaurante.

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Ingredientes
- 400 g de spaghetti
- 2 pechugas de pollo
- 4 dientes de ajo
- 250 ml de crema de leche
- 150 ml de leche
- 150 g de queso (mozzarella o cremoso)
- 50 g de queso rallado (parmesano o similar)
- 40 g de manteca
- 2 cucharadas de aceite de oliva
- Sal y pimienta a gusto
- Perejil fresco o seco
Preparación
- Cortar las pechugas de pollo en cubos o tiras medianas. Salpimentar.
- En una sartén grande, calentar el aceite de oliva y dorar el pollo hasta que esté bien cocido y con una superficie dorada. Retirar y reservar.
- En la misma sartén, agregar la manteca y los ajos picados. Cocinar a fuego bajo hasta que larguen su aroma, sin que se quemen.
- Incorporar la crema de leche y la leche. Mezclar bien y cocinar unos minutos hasta que comience a espesar.
- Agregar el queso rallado y parte del queso cremoso. Revolver hasta que se derrita y se forme una salsa homogénea.
- Mientras tanto, cocinar la pasta en abundante agua con sal hasta que esté al dente. Reservar una taza del agua de cocción.
- Incorporar la pasta directamente a la sartén con la salsa. Mezclar bien para que se impregne.
- Si la salsa está muy espesa, agregar un poco del agua de cocción para aligerarla.
- Volver a sumar el pollo y mezclar suavemente.
- Agregar el resto del queso para lograr ese efecto bien cremoso y fundido.
- Espolvorear con perejil y servir caliente.
Consejos:
- Dorar bien el pollo es clave: ese color le aporta muchísimo sabor al plato final. No lo muevas demasiado al principio para que se selle correctamente.
- El ajo debe cocinarse a fuego bajo. Si se quema, se vuelve amargo y arruina el sabor de la salsa.
- Usar una mezcla de quesos mejora mucho la textura: uno que funda bien (como mozzarella) y otro más intenso (como parmesano).
- El agua de cocción de la pasta es un gran aliado, ya que ayuda a emulsionar la salsa y hacerla más sedosa.
- No cocines demasiado la pasta antes de mezclarla con la salsa, ya que termina de cocinarse en la sartén.
- Si querés un sabor más intenso, podés agregar un poco de ajo extra o incluso un toque de manteca al final.
- Para un toque diferente, podés sumar champiñones salteados o un poco de espinaca.
- Servir bien caliente es fundamental para disfrutar el queso en su mejor punto, bien fundido y cremoso.
- Este plato es ideal para comer en el momento, pero si sobra, podés recalentarlo agregando un poco de leche para recuperar la cremosidad.
Un plato bien completo, cremoso y lleno de sabor, perfecto para darse un gusto sin complicarse demasiado.
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