Una opción bien casera, rendidora y perfecta para resolver una comida completa sin usar horno.
Este pastel de papa en sartén logra una base jugosa de carne y una cobertura de puré dorado que queda irresistible.

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Ideal para esos días en los que querés algo rico, simple y que salga perfecto.
Ingredientes
- 4 papas medianas
- 400 g de carne picada
- 1 cebolla grande
- 1/2 morrón (opcional)
- 2 cucharadas de aceite
- 50 g de manteca
- 100 ml de leche
- Sal y pimienta a gusto
- Nuez moscada (opcional)
- 50 g de queso rallado
- Perejil fresco picado (opcional)
Preparación
- Pelá las papas, cortalas en cubos y llevalas a hervir en agua con sal hasta que estén bien blandas. Colalas y, todavía calientes, hacé un puré agregando la manteca, la leche, sal, pimienta y un toque de nuez moscada. Mezclá bien hasta lograr una textura cremosa y sin grumos.
- Picá la cebolla en cubitos chicos (y el morrón si decidís usarlo). En una sartén amplia, calentá el aceite y rehogá la cebolla a fuego medio hasta que esté transparente y apenas dorada. Este paso es clave para darle sabor al relleno.
- Sumá la carne picada y cociná desarmándola con una cuchara para que no queden pedazos grandes. Condimentá con sal y pimienta y cociná hasta que esté bien hecha. Si larga mucho líquido, dejá que se evapore para que el relleno quede jugoso pero no aguado.
- Distribuí la carne en la sartén formando una base pareja, sin compactarla demasiado.
- Cubrí con el puré de papas, repartiéndolo de forma uniforme. Con un tenedor o cuchara, podés hacer pequeñas marcas en la superficie para favorecer el dorado.
- Espolvoreá el queso rallado por arriba.
- Cociná a fuego bajo con la sartén tapada durante unos minutos para que todo tome temperatura de manera uniforme. Luego destapá y dejá que la superficie se seque y empiece a dorarse.
- Si tu sartén lo permite, podés llevarla unos minutos al grill para lograr un dorado más intenso. Retirá, dejá reposar unos minutos y serví.
Tips y consejos:
- Para un puré más suave, pisá las papas bien calientes y agregá la leche de a poco hasta lograr la textura ideal.
- Si querés potenciar el sabor, podés dorar apenas la manteca antes de sumarla al puré.
- La cebolla bien cocida hace toda la diferencia, no apures ese paso.
- Evitá que la carne quede con exceso de líquido para que el pastel no se desarme.
- No presiones demasiado la base de carne, así mantiene mejor su jugosidad.
- Las marcas en el puré ayudan a que se dore mejor y quede más atractivo.
- El queso rallado aporta una capa extra de sabor y textura crocante.
- Si no tenés horno, el dorado se logra igual manejando bien el fuego en la sartén.
- Podés sumar ajo picado al rehogado para darle más intensidad.
- Un poco de pimentón o comino le da un toque distinto al relleno.
- El perejil fresco al final equilibra y levanta el sabor.
- Dejá reposar unos minutos antes de servir para que las porciones salgan mejor.
- Usá una sartén de base gruesa para una cocción más pareja.
- Si querés más firmeza, hacé el puré un poco más espeso.
- También podés agregar queso dentro del puré para un resultado más cremoso.
- Para recalentar, hacelo a fuego bajo y con tapa para que no se seque.
Una receta simple, rendidora y perfecta para repetir, con ese contraste entre el puré dorado y el relleno jugoso que siempre funciona.
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