Esta compota de duraznos queda suave, jugosa y con un almíbar liviano de miel y limón que realza el sabor de la fruta.
Es una receta simple, ideal para servir tibia o fría, y queda muy bien como postre, para acompañar yogur, tostadas o una merienda casera.

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Ingredientes
- 6 duraznos maduros pero firmes
- 3 cdas de miel
- 2 cdas de azúcar, opcional
- Jugo de 1/2 limón
- Ralladura fina de 1 limón
- 100 ml de agua
- 1 ramita de canela
- 1 pizca de canela molida, opcional
- 1 cdita de esencia de vainilla, opcional
Preparación
- Lavar bien los duraznos, pelarlos si preferís una compota más suave y cortarlos en gajos o cubos grandes. Si la piel es fina, también se puede dejar.
- Colocar los duraznos en una olla junto con el agua, la miel, el jugo de limón, la ralladura y la ramita de canela.
- Llevar a fuego medio hasta que empiece a soltar jugo. Mezclar con cuidado para no romper demasiado la fruta.
- Bajar el fuego y cocinar durante 12 a 18 minutos, según qué tan maduros estén los duraznos. La idea es que queden tiernos, pero no deshechos por completo.
- Si querés un sabor más dulce, agregar las 2 cdas de azúcar durante la cocción. Si los duraznos están bien dulces, podés omitirla.
- Cuando la fruta esté tierna y el líquido se haya vuelto más brillante, retirar la ramita de canela. Agregar la esencia de vainilla si decidís usarla.
- Cocinar 2 o 3 minutos más si querés un almíbar un poco más espeso. Para una compota más liviana, retirarla antes del fuego.
- Pasar a un bowl o frasco limpio y dejar enfriar. Se puede servir tibia, a temperatura ambiente o bien fría.
Tips y consejos
- Elegí duraznos maduros, pero no demasiado blandos. Si están muy pasados, se desarman rápido y la compota queda más parecida a una salsa.
- Si querés que se vean los trozos de fruta, cortalos grandes y mezclá con cuidado durante la cocción. La cuchara de madera ayuda a mover sin romper tanto.
- La miel aporta dulzor y brillo, pero no conviene pasarse porque puede tapar el sabor del durazno. Es mejor empezar con poca cantidad y ajustar al final.
- El limón ayuda a equilibrar el dulzor y también realza el color de la fruta. La ralladura suma mucho aroma, pero usá solo la parte amarilla para que no quede amarga.
- La canela es opcional, aunque combina muy bien con el durazno. Si preferís una compota más fresca, podés usar solo limón y vainilla.
- Para una textura más espesa, dejá reducir unos minutos el jugo sin tapar la olla. Si la querés más liviana, mantené un poco más de líquido.
- Si los duraznos no están muy dulces, agregá azúcar de a poco. La miel ya endulza bastante, así que conviene probar antes de sumar más.
- Se conserva en heladera durante 3 a 4 días, en un frasco o recipiente limpio y bien cerrado.
- Para servirla como postre, queda muy bien con yogur natural, crema batida, helado de vainilla o un poco de granola crocante.
- También se puede usar sobre tostadas, panqueques, budines o bizcochuelo simple, aprovechando el almíbar como salsa.
Es una forma fácil de aprovechar duraznos y preparar algo dulce sin hacerlo pesado.
Queda fresca, aromática y con una textura ideal para servir de muchas maneras.
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