Cuando el cuerpo se siente cansado o querés sumar más vitaminas de forma simple, esta mezcla natural es una opción fresca, casera y fácil de preparar.
Combina frutas, zanahoria y un toque de jengibre para lograr una bebida colorida, nutritiva y perfecta para empezar el día con algo liviano.

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Ingredientes
- 2 naranjas grandes
- 1 zanahoria mediana
- 1 manzana roja o verde
- Jugo de 1/2 limón
- 1 rodajita fina de jengibre fresco
- 100 ml de agua fría
- 1 cdita de miel, opcional
Preparación
- Lavá bien la zanahoria, la manzana, el limón y el jengibre. Si la zanahoria tiene la piel muy marcada, podés pelarla o rasparla suavemente con un cuchillo.
- Exprimí las naranjas y colocá el jugo en el vaso de la licuadora. Esto ayuda a que la mezcla quede más fluida y fácil de procesar.
- Cortá la zanahoria en rodajas finas y la manzana en cubos, retirando las semillas. No hace falta pelar la manzana si está bien lavada, ya que la cáscara suma fibra.
- Agregá la zanahoria, la manzana, el jugo de limón, el jengibre y el agua fría a la licuadora.
- Licuá durante 1 o 2 minutos, hasta obtener una mezcla pareja, de color intenso y con textura suave. Si la querés más líquida, podés sumar un poco más de agua.
- Probá la bebida y, si preferís un sabor más dulce, agregá 1 cdita de miel y licuá unos segundos más.
- Serví en un vaso grande y tomala en el momento para aprovechar mejor su frescura, aroma y sabor natural.
Tips y consejos
- Tomala recién hecha: al tener frutas frescas, lo ideal es consumirla en el momento. Así mantiene mejor el sabor, el color y la textura.
- No la cueles si querés más fibra: si dejás la pulpa, la bebida queda más completa y saciante. Si preferís una textura más liviana, podés colarla, aunque perderá parte de la fibra.
- Usá poco jengibre al principio: el jengibre tiene un sabor intenso y apenas una rodajita alcanza para darle aroma y un toque fresco. Si te gusta más fuerte, podés aumentar la cantidad de a poco.
- Ajustá la acidez con limón: si las naranjas están muy dulces, el limón equilibra muy bien el sabor. Si están ácidas, usá solo unas gotas.
- Evitá guardarla muchas horas: si necesitás prepararla antes, guardala en una botella o frasco bien cerrado en la heladera y consumila el mismo día. Antes de tomarla, mezclala bien porque puede separarse.
- Podés hacerla más liviana: para una versión menos espesa, agregá más agua fría o unos cubitos de hielo al licuar.
Esta mezcla no reemplaza una alimentación equilibrada ni el descanso, pero es una forma simple y natural de sumar frutas, verduras y vitaminas a la rutina diaria.
Ideal para preparar en pocos minutos y empezar la mañana con algo fresco y casero.
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