Una receta simple pero con un resultado que sorprende desde el primer vistazo, con bordes bien dorados y una textura que invita a probarlas apenas salen.
El contraste entre lo crocante de afuera y lo tierno del interior las hace irresistibles. El toque de ajo y queso termina de darle ese sabor intenso que las vuelve un clásico para repetir.

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Ingredientes
- 4 papas medianas con piel
- 3 cucharadas de aceite
- 2 dientes de ajo picados o 1 cucharadita de ajo en polvo
- 50 g de queso parmesano rallado
- 1 cucharadita de pimentón
- Sal y pimienta a gusto
- Perejil fresco picado
Preparación
- Lavá bien las papas y cortalas en cuñas, tratando de que todas tengan un tamaño similar para que se cocinen de forma pareja.
- Colocalas en un bowl grande y agregá el aceite, el ajo, el pimentón, la sal y la pimienta.
- Mezclá bien con las manos o una cuchara para que todas las piezas queden bien cubiertas.
- Disponé las papas en una fuente para horno, separadas entre sí y con la parte de la piel apoyada hacia abajo.
- Llevá a horno precalentado a 200 °C durante unos 35 a 40 minutos.
- A mitad de cocción, podés darlas vuelta para que se doren de manera uniforme.
- Cuando estén bien doradas y crocantes por fuera, retiralas del horno.
- Espolvoreá el queso parmesano inmediatamente, para que se adhiera con el calor.
- Terminá con perejil fresco picado por encima.
- Serví en el momento para disfrutar toda la textura.
Tips y consejos:
- No apiles las papas en la fuente, dejalas separadas para que se doren bien y no queden blandas.
- Cuanto más finas las hagas, más crocantes van a quedar.
- Si querés un extra de crocante, podés dejarlas unos minutos más con horno fuerte al final.
- El ajo en polvo da un sabor más uniforme, mientras que el ajo fresco aporta un aroma más intenso.
- El queso se agrega al final para evitar que se queme durante la cocción.
- Podés sumar un poco de ají molido o pimienta extra si te gusta un toque más intenso.
- Usar papas con piel mejora la textura y el sabor final.
- Si querés un resultado más parejo, secá bien las papas antes de condimentarlas.
- Servilas recién hechas, es cuando mejor se disfrutan.
- También podés acompañarlas con alguna salsa para sumar otra capa de sabor.
Una opción perfecta para acompañar cualquier comida o incluso para servir sola y disfrutar algo simple pero lleno de sabor.
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