El pollo al disco con verduras es una comida bien casera, abundante y con ese sabor que invita a servirlo al centro de la mesa.
Queda jugoso, con una salsa llena de sabor y verduras tiernas que acompañan perfecto cada bocado.

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Es ideal para compartir, rendir bien y disfrutar tanto al aire libre como en casa.
Ingredientes
- 1,5 kg de pollo trozado
- 3 cdas de aceite
- 2 cebollas grandes
- 1 morrón rojo
- 1 morrón verde
- 2 zanahorias
- 3 papas medianas
- 3 tomates maduros o 1 lata de tomates triturados
- 3 dientes de ajo
- 150 ml de vino blanco, opcional
- 300 ml de caldo o agua caliente
- 1 hoja de laurel
- 1 cdita de pimentón
- 1 cdita de orégano
- Sal, a gusto
- Pimienta, a gusto
- Perejil picado, a gusto
Preparación
- Cortar las cebollas en pluma, los morrones en tiras, las zanahorias en rodajas, las papas en trozos medianos y picar el ajo. Si usás tomates frescos, cortarlos en cubos.
- Secar bien el pollo con papel de cocina y condimentarlo con sal, pimienta y el pimentón.
- Calentar el disco con el aceite hasta que esté bien caliente. Si lo hacés en brasas, el fuego tiene que ser parejo, sin llamas muy fuertes directas. Si lo hacés en cocina, usá una hornalla grande y fuego medio-alto para que el pollo se dore sin quemarse.
- Dorar el pollo por tandas, sin amontonarlo, hasta que tome buen color de ambos lados. No hace falta cocinarlo del todo en este paso, solo sellarlo bien. Retirar y reservar.
- En el mismo disco, bajar un poco el fuego y agregar la cebolla, los morrones y el ajo. Cocinar unos minutos, revolviendo, hasta que las verduras empiecen a ablandarse.
- Sumar la zanahoria y mezclar bien para que tome sabor del fondo de cocción.
- Incorporar el vino blanco si se usa y dejar unos minutos para que se evapore el alcohol, raspando suavemente el fondo para levantar todo lo dorado.
- Agregar los tomates frescos o el tomate triturado, el laurel y el orégano. Cocinar 5 a 8 minutos hasta que la salsa empiece a tomar cuerpo.
- Volver a poner el pollo dentro del disco junto con los jugos que haya largado en la fuente.
- Agregar las papas y el caldo o agua caliente. Mezclar con cuidado para acomodar todo sin desarmar las verduras.
- Tapar el disco con una tapa o cubrirlo de manera parcial con papel aluminio y dejar cocinar a fuego medio, revolviendo cada tanto, hasta que el pollo esté tierno y las papas cocidas. Esto puede llevar entre 35 y 50 minutos, según el tamaño de las presas y la intensidad del fuego.
- Si durante la cocción ves que se seca demasiado, agregar un poco más de caldo o agua caliente. La idea es que quede jugoso, con salsa, pero no como una sopa.
- Probar y corregir sal y pimienta hacia el final.
- Cuando el pollo esté bien cocido y las verduras tiernas, apagar el fuego y terminar con perejil picado por arriba.
- Servir caliente, directamente del disco o pasado a una fuente grande.
Tips y consejos
- Si lo hacés en brasas, lo mejor es trabajar con un fuego estable y brasas bien formadas, no con llama fuerte permanente. El disco tiene que calentar bien al principio para sellar el pollo, pero después conviene correr algunas brasas o bajar intensidad para que la cocción siga pareja y no se queme abajo mientras arriba todavía le falta.
- Si lo hacés en la cocina, usá la hornalla más grande que tengas y tratá de no apurar el proceso. Primero sellá el pollo a fuego medio-alto y después bajá a fuego medio para continuar con las verduras y la salsa. Si el disco o sartén es muy grande y la hornalla no cubre toda la base, conviene girarlo cada tanto para repartir mejor el calor.
- Para que el resultado quede más sabroso, es importante dorar bien el pollo al principio. Ese fondo que queda pegado aporta muchísimo sabor cuando después se cocina con la cebolla, el vino y el tomate. No limpies el disco entre un paso y otro.
- Las papas conviene cortarlas medianas, no muy chicas, para que no se deshagan durante la cocción. Si querés asegurarte de que mantengan mejor la forma, podés sumarlas unos minutos después de reincorporar el pollo.
- También se puede hacer con otras verduras, como arvejas, choclo, zucchini o cebolla de verdeo. Lo mejor es agregar las más delicadas cerca del final para que no se pasen y conserven textura.
- Si querés una versión más intensa, podés sumar un toque de ají molido o una cucharada de extracto de tomate para dar más color y profundidad. Si lo preferís más suave, usá menos condimentos y dejá que manden el pollo y las verduras.
- Este plato queda muy bien solo, pero también se puede acompañar con arroz blanco, puré, pan o una ensalada simple. Si lo hacés bien jugoso, el pan siempre suma para aprovechar la salsa.
- Para guardar lo que sobra, esperá a que enfríe y llevá a la heladera en un recipiente bien cerrado. Al día siguiente suele quedar incluso más rico, porque los sabores se asientan mejor. Para recalentar, hacelo a fuego bajo con un chorrito de agua o caldo si hace falta soltar la salsa.
Es una receta rendidora, de las que llenan la mesa y funcionan muy bien cuando hay varias personas para compartir.
Ya sea hecha en brasas o en la cocina, si respetás los tiempos y dejás que todo se cocine tranquilo, sale un plato sabroso, completo y con mucha presencia.
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