Un plato simple pero muy rendidor, con pollo bien sellado y una salsa suave que lo envuelve todo.
Es de esas recetas que se hacen en una sola sartén y quedan con una textura increíble, ideales para acompañar con arroz, puré o pan.

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Ingredientes
- 3 o 4 pechugas de pollo
- 3 dientes de ajo
- 2 cucharadas de manteca
- 1 taza de crema de leche
- 1/2 taza de caldo (puede ser de pollo)
- 2 cucharadas de queso rallado (opcional)
- Sal y pimienta a gusto
- Perejil fresco picado
- Aceite, cantidad necesaria
Preparación
- Salpimentá las pechugas de pollo por ambos lados.
- En una sartén grande, agregá un poco de aceite y calentalo bien.
- Colocá las pechugas y cocinalas a fuego medio-alto sin moverlas durante unos minutos, hasta que se forme una buena capa en la superficie.
- Dales vuelta y cociná del otro lado hasta que estén bien selladas. Retiralas y reservá.
- En la misma sartén, agregá la manteca y los ajos picados. Cociná unos segundos hasta que larguen aroma, sin que se quemen.
- Incorporá el caldo y mezclá bien, despegando todo lo que quedó en el fondo de la sartén.
- Sumá la crema y mezclá. Cociná a fuego medio hasta que la salsa empiece a tomar cuerpo.
- Agregá el queso rallado (opcional) para darle más consistencia y sabor.
- Volvé a incorporar el pollo a la sartén, cubriéndolo con la salsa.
- Cociná unos minutos más hasta que el pollo termine de hacerse por dentro y la salsa esté bien integrada.
- Apagá el fuego y espolvoreá perejil picado por encima antes de servir.
Consejos:
- No muevas el pollo al principio de la cocción. Dejarlo quieto permite que se selle mejor y que después tenga mejor textura.
- El fondo que queda en la sartén después de sellar el pollo es clave para el sabor. Al agregar el caldo, se integra todo y mejora muchísimo la salsa.
- Si la salsa te queda muy líquida, podés dejarla reducir unos minutos más sin tapar.
- Para una textura más intensa, podés agregar un poco más de crema o una cucharada extra de manteca.
- El ajo no tiene que dorarse demasiado, porque puede volverse amargo. Con unos segundos alcanza.
- Si querés variar, podés sumar champiñones o un poco de cebolla salteada.
- Servirlo con algo que absorba la salsa (arroz, puré o pan) hace toda la diferencia.
Es una receta rápida, sabrosa y muy vistosa, de esas que parecen más elaboradas de lo que realmente son.
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