Este postre frío queda suave, intenso y con una textura cremosa que mejora después de varias horas de reposo.
Es una receta ideal para preparar en fuente, cortar en porciones generosas y servir bien frío.

Te recomendamos: Sándwich Monte Cristo con jamón, queso y mermelada
La combinación de capas firmes y cremas livianas hace que sea perfecto para una mesa dulce o una ocasión especial.
Ingredientes
Para la base:
- 2 huevos
- 120 g de azúcar
- 80 ml de aceite
- 100 ml de leche
- 120 g de harina leudante
- 30 g de cacao amargo
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 1 pizca de sal
Para la crema moka:
- 400 g de queso crema
- 300 ml de crema de leche
- 200 g de dulce de leche
- 2 cucharadas de café instantáneo
- 2 cucharadas de agua caliente
- 2 cucharadas de azúcar impalpable
Para la capa de chocolate:
- 250 g de chocolate semiamargo
- 200 ml de crema de leche
Para la cobertura:
- 300 ml de crema de leche
- 3 cucharadas de azúcar impalpable
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- Chocolate derretido, cantidad necesaria
- Chocolate rallado o virutas de chocolate, cantidad necesaria
Preparación
- Colocá los huevos y el azúcar en un bowl. Batí durante unos minutos, hasta que la preparación se aclare un poco y tome una textura más aireada.
- Agregá el aceite, la leche y la esencia de vainilla. Mezclá hasta integrar bien, sin batir de más.
- Sumá la harina leudante, el cacao amargo y la pizca de sal. Si podés, tamizalos antes para que la base quede más pareja y sin grumos.
- Mezclá con movimientos suaves hasta formar una preparación uniforme. No hace falta trabajarla demasiado; apenas se integran los secos, ya está lista.
- Volcá la mezcla en una fuente rectangular enmantecada o cubierta con papel manteca. Distribuila bien para que quede una capa pareja y no demasiado alta.
- Llevá a horno precalentado a 180 °C durante 18 a 22 minutos, o hasta que la base esté cocida. Debe quedar firme, pero todavía húmeda al tacto. Retirá y dejá enfriar por completo.
- Disolvé el café instantáneo en las 2 cucharadas de agua caliente. Mezclá bien y dejá enfriar unos minutos para que no afloje la crema al incorporarlo.
- En un bowl aparte, colocá el queso crema, el dulce de leche y el azúcar impalpable. Batí hasta lograr una preparación lisa y cremosa.
- Agregá el café disuelto y mezclá nuevamente hasta que el sabor y el color queden bien integrados.
- En otro recipiente, batí los 300 ml de crema de leche hasta que tome cuerpo. No hace falta llegar a un punto excesivamente firme, pero sí debe sostenerse.
- Incorporá la crema batida a la mezcla moka con movimientos envolventes. Hacelo de a poco para conservar una textura suave.
- Distribuí la crema moka sobre la base de chocolate ya fría. Emparejá con una espátula y llevá la fuente a la heladera mientras preparás la siguiente capa.
- Para la capa de chocolate, calentá los 200 ml de crema de leche sin dejar que hierva. Retirá del fuego y agregá el chocolate semiamargo picado.
- Dejá reposar un minuto y después mezclá hasta obtener una crema de chocolate lisa, brillante y pareja.
- Cuando la ganache esté tibia, volcala sobre la capa moka. Extendela con cuidado para cubrir toda la superficie sin arrastrar la crema de abajo.
- Llevá nuevamente a la heladera durante 30 minutos, hasta que el chocolate tome un poco de firmeza.
- Para la cobertura, batí los 300 ml de crema de leche con el azúcar impalpable y la esencia de vainilla hasta lograr una crema firme.
- Cubrí el postre con la crema batida, formando una capa generosa. No hace falta alisar demasiado; una terminación suave y casera queda mucho mejor.
- Terminá con hilos de chocolate derretido por encima y chocolate rallado o virutas. Llevá a la heladera durante al menos 4 horas antes de servir.
- Para cortar porciones más prolijas, usá un cuchillo limpio y pasalo por agua caliente entre corte y corte. Serví bien frío.
Tips y consejos:
- La base no debe quedar seca. Si se pasa de cocción, pierde humedad y el postre queda menos equilibrado. Conviene retirarla apenas esté cocida y dejarla enfriar tranquila.
- No coloques ninguna crema sobre la base caliente. Aunque parezca apenas tibia, puede ablandar las capas y hacer que pierdan firmeza.
- El queso crema tiene que estar frío, pero no duro. Si está demasiado compacto, mezclalo primero unos segundos para que se vuelva más fácil de integrar.
- El café debe disolverse por completo antes de incorporarlo. De esa forma se reparte mejor y no quedan puntitos amargos en la crema.
- La crema de leche para batir tiene que estar bien fría. Eso ayuda a que tome cuerpo más rápido y mantenga mejor la estructura del postre.
- La ganache se coloca tibia, nunca caliente. Si está muy líquida o con demasiado calor, puede mezclarse con la capa moka y arruinar la separación de las capas.
- El chocolate semiamargo es una buena opción porque corta un poco el dulzor del dulce de leche y de la crema. Si preferís un sabor más suave, podés usar mitad semiamargo y mitad chocolate con leche.
- El descanso en heladera es fundamental. Si lo cortás antes de tiempo, las capas todavía pueden estar blandas. Prepararlo de un día para el otro mejora mucho la textura.
- Para las virutas, raspá una barra de chocolate con cuchillo o pelapapas. Si el chocolate está apenas frío, se corta mejor y queda más prolijo sobre la cobertura.
- Conservá el postre siempre en heladera, bien tapado. Se mantiene bien durante 2 o 3 días y conviene servirlo frío para que las capas no pierdan cuerpo.
Este postre moka marmolado queda cremoso, fresco y con una base de chocolate que sostiene muy bien el resto de las capas.
Es una receta rendidora, ideal para preparar con anticipación y servir en porciones grandes, con una cobertura simple de crema y chocolate.
Raza Italiana Cosas de la terra nostra