Cómo hacer rollitos salados de jamón y queso
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Cómo hacer rollitos salados de jamón y queso, tiernos, dorados y bien rellenos

Estos rollitos salados de jamón y queso son perfectos para preparar algo rico, rendidor y fácil de servir en cualquier momento.

La masa queda suave por dentro, doradita por fuera y con un relleno cremoso que se disfruta desde el primer bocado.

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Son ideales para una picada, una merienda salada, una cena rápida o para llevar a una reunión.

Ingredientes

Para la masa:

  • 500 g de harina 0000
  • 10 g de levadura seca o 25 g de levadura fresca
  • 250 ml de leche tibia
  • 1 huevo
  • 50 g de manteca blanda
  • 1 cda de azúcar
  • 1 cdita de sal
  • 2 cdas de aceite

Para el relleno:

  • 250 g de jamón cocido en fetas
  • 250 g de queso en fetas o queso cremoso firme
  • 100 g de mozzarella rallada, opcional
  • 1 cdita de orégano
  • Pimienta negra a gusto

Para pincelar:

  • 1 huevo
  • 1 cda de leche
  • Queso rallado, cantidad necesaria
  • Orégano o provenzal, opcional

Preparación

  1. Colocá la leche tibia en un bowl, agregá la levadura y el azúcar. Mezclá apenas y dejá reposar durante 10 minutos, hasta que se forme una espuma suave en la superficie. La leche no debe estar caliente, solo tibia, porque si está demasiado fuerte puede afectar la levadura.
  2. En un bowl grande, poné la harina y hacé un hueco en el centro. Agregá el huevo, la manteca blanda, el aceite y la mezcla de levadura. Sumá la sal por los bordes, evitando que toque directamente la levadura al principio.
  3. Empezá a unir los ingredientes con una cuchara o con la mano. Cuando la masa tome forma, pasala a la mesada y amasá durante 8 a 10 minutos, hasta que quede lisa, suave y elástica. Si se pega mucho, agregá apenas un poco de harina, pero sin excederte para que no quede seca.
  4. Formá un bollo, colocalo en un bowl apenas aceitado, tapalo con un repasador limpio y dejalo descansar durante 45 minutos a 1 hora, o hasta que duplique su tamaño. El tiempo puede variar según la temperatura del ambiente.
  5. Una vez que la masa haya levado, desgasificala suavemente con las manos y estirala sobre la mesada apenas enharinada. Formá un rectángulo grande, de aproximadamente medio centímetro de espesor. Tratá de que quede parejo para que todos los rollitos se cocinen de forma uniforme.
  6. Cubrí la masa con las fetas de jamón cocido, dejando un pequeño borde libre en uno de los lados largos para poder cerrar bien. Encima colocá las fetas de queso. Si querés que queden más cremosos, agregá un poco de mozzarella rallada repartida por toda la superficie.
  7. Espolvoreá con orégano y un toque de pimienta negra. No hace falta agregar sal al relleno, porque el jamón y el queso ya aportan suficiente sabor.
  8. Enrollá la masa desde uno de los lados largos, ajustando con suavidad para que el relleno quede bien contenido. No lo aprietes demasiado, porque durante el levado y la cocción la masa necesita espacio para crecer.
  9. Cortá porciones de 4 a 5 cm de ancho con un cuchillo filoso. Acomodá los rollitos en una placa apenas aceitada o cubierta con papel manteca, dejando un poco de espacio entre ellos.
  10. Tapalos nuevamente y dejalos descansar 20 minutos más. Este segundo levado ayuda a que queden más tiernos y livianos después del horneado.
  11. Batí el huevo con la cucharada de leche y pincelá la superficie de cada rollito. Espolvoreá con queso rallado y, si querés, un poco de orégano o provenzal para que queden más dorados y sabrosos.
  12. Llevá a horno precalentado a 180 °C durante 20 a 25 minutos, o hasta que estén bien dorados por arriba y la masa se vea cocida. Si el queso se escapa un poco por los costados, mejor todavía, porque queda gratinado y suma mucho sabor.
  13. Retirá del horno y dejá reposar 5 minutos antes de servir. Se pueden comer calientes, tibios o a temperatura ambiente, aunque recién hechos tienen la mejor textura.

Tips y consejos:

  • Para que la masa quede tierna, no agregues demasiada harina durante el amasado. Es normal que al principio esté apenas pegajosa, pero con el amasado toma cuerpo.
  • Si querés una versión más rápida, podés usar masa de pizza casera o comprada, aunque con esta masa queda más suave y esponjosa.
  • El queso ideal es uno que funda bien, pero que no sea demasiado líquido. Podés usar mozzarella, queso cremoso firme, tybo, pategrás o una mezcla.
  • Si usás queso cremoso, cortalo en bastones finos y distribuilo bien para que no se salga todo durante la cocción.
  • Para una versión más sabrosa, podés untar la masa con una capa fina de queso crema antes de poner el jamón y el queso.
  • También quedan muy bien con un toque de mostaza suave, pero usá poca cantidad para que no tape el sabor del relleno.
  • No saltees el segundo descanso. Aunque parezca un detalle menor, ayuda a que los rollitos salgan más inflados, suaves y parejos.
  • Para recalentarlos, conviene usar horno o sartén tapada a fuego bajo. El microondas los calienta rápido, pero puede ablandar demasiado la masa.
  • Si querés prepararlos con anticipación, podés armarlos, dejarlos en la placa tapados y llevarlos a la heladera. Después los sacás unos minutos antes de hornear para que pierdan el frío.
  • También se pueden freezar ya horneados. Para servirlos, los llevás directo al horno hasta que recuperen temperatura y la superficie vuelva a quedar doradita.

Estos rollitos salados de jamón y queso son simples, rendidores y siempre quedan bien.

Con una masa suave, un relleno generoso y una buena cocción, se transforman en esos bocaditos que desaparecen rápido apenas llegan a la mesa.

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