Sopa paraguaya casera
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Sopa paraguaya casera

La sopa paraguaya es una preparación salada, dorada y muy sabrosa, ideal para servir en porciones cuadradas.

Aunque su nombre diga “sopa”, en realidad es una especie de torta salada de harina de maíz, queso y cebolla.

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Queda húmeda, firme y con una superficie apenas tostada que la hace perfecta para compartir.

Ingredientes

  • 500 g de harina de maíz fina
  • 3 cebollas grandes
  • 4 huevos
  • 400 g de queso fresco, cremoso firme o queso Paraguay si conseguís
  • 500 ml de leche
  • 100 ml de aceite o 100 g de grasa/manteca
  • 1 cucharadita de sal
  • Pimienta negra, opcional
  • 1 cucharadita de polvo de hornear, opcional

Preparación

  1. Pelá las cebollas y cortalas en pluma fina o en cubitos chicos. La cebolla es una parte importante de esta receta, así que conviene cocinarla bien para que quede suave y dulce.
  2. En una sartén grande, calentá el aceite, la grasa o la manteca. Agregá la cebolla con una pizca de sal y cocinala a fuego medio-bajo hasta que esté transparente y tierna. No hace falta dorarla demasiado; tiene que quedar blanda y con buen aroma.
  3. Retirá la cebolla del fuego y dejala entibiar unos minutos. Este paso evita que el calor cocine los huevos cuando se mezclen después.
  4. En un bowl grande, batí apenas los huevos con la leche. No hace falta batir mucho, solo integrar bien para que la preparación quede pareja.
  5. Agregá la harina de maíz de a poco, mezclando con cuchara o batidor de mano para evitar grumos. La mezcla debe quedar espesa, pero todavía fácil de mover.
  6. Incorporá la cebolla cocida con todo su jugo y materia grasa. Mezclá bien para que el sabor se distribuya por toda la preparación.
  7. Cortá el queso en cubos medianos o desmenuzalo con las manos. Sumalo a la mezcla y revolvé suavemente. Si usás queso fresco o cremoso firme, tratá de que queden algunos pedazos visibles para que se noten al cortar.
  8. Probá el punto de sal antes de llevar al molde. Tené en cuenta que algunos quesos ya son bastante salados, así que conviene ajustar de a poco.
  9. Aceitá una fuente para horno o enmantecala bien. También podés calentar apenas la fuente antes de poner la mezcla, para ayudar a que la base tome mejor color.
  10. Volcá la preparación en la fuente y emparejá la superficie con una cuchara. No la dejes demasiado fina: lo ideal es que tenga buena altura para que quede húmeda por dentro.
  11. Llevá a horno precalentado a 180 °C durante 40 a 50 minutos, o hasta que la superficie esté dorada y los bordes se vean firmes.
  12. Para comprobar si está lista, pinchá el centro con un cuchillo. Debe salir apenas húmedo, pero sin mezcla líquida. Si sale muy mojado, dejala unos minutos más.
  13. Retirá del horno y dejá reposar entre 10 y 15 minutos antes de cortar. Ese descanso ayuda a que las porciones salgan más prolijas y no se desarmen.
  14. Cortá en cuadrados y serví tibia o a temperatura ambiente.

Tips y consejos:

  • La harina de maíz fina es la más cómoda para lograr una textura pareja. Si usás una harina más gruesa, la preparación puede quedar más rústica y con una miga menos compacta. Igual se puede hacer, pero tal vez necesite un poco más de líquido.
  • La cebolla tiene que cocinarse con paciencia. Si queda cruda, puede sentirse demasiado fuerte dentro de la preparación. Cuando está bien transparente y suave, aporta dulzor y mejora mucho el sabor final.
  • El queso es uno de los puntos más importantes. Lo ideal es usar un queso que se funda un poco, pero que también mantenga cierta presencia. Un queso demasiado líquido puede largar agua; uno muy duro puede no integrarse bien.
  • No conviene pasarse con la cocción. La sopa paraguaya debe quedar firme para cortar, pero no seca. Si se cocina de más, pierde humedad y queda más arenosa. Por eso es mejor controlar el horno en los últimos minutos.
  • Si querés una textura más aireada, podés agregar una cucharadita de polvo de hornear. No es obligatorio, pero ayuda a que quede un poco más liviana.
  • Para una versión más sabrosa, podés reemplazar parte del aceite por manteca o grasa. Eso le da un gusto más tradicional y una textura más suave.
  • Si la mezcla queda demasiado espesa antes de hornear, agregá un chorrito más de leche. Debe tener cuerpo, pero no quedar como una masa dura.
  • Es mejor usar una fuente mediana para que las porciones tengan altura. Si usás una fuente muy grande, queda más baja y puede secarse más rápido.
  • Al cortarla, usá una espátula ancha para levantar cada cuadrado sin romperlo. Si la dejás reposar unos minutos, se despega mejor y mantiene la forma.
  • Se puede servir sola, como entrada o acompañamiento. También queda muy bien en una mesa salada, porque es rendidora, fácil de cortar y conserva buen sabor incluso cuando se enfría.

La sopa paraguaya casera queda dorada, húmeda y llena de sabor.

Es una receta simple, abundante y perfecta para preparar en una fuente grande, cortar en cuadrados y llevar directo a la mesa.

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