Torre de berenjena, tomate y queso gratinado
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Torre de berenjena, tomate y queso gratinado

Una receta simple, vistosa y con ese toque casero que entra por los ojos apenas sale del horno.

Las capas quedan suaves, jugosas y bien doradas, con el queso fundido abrazando cada torre.

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Es ideal para servir como entrada, guarnición o plato liviano cuando querés algo rico sin complicarte demasiado.

Ingredientes

  • 2 berenjenas medianas
  • 2 tomates grandes y firmes
  • 250 gr de queso mozzarella, cremoso o port salut
  • 3 cdas de aceite de oliva o aceite común
  • 1 cdita de orégano
  • 1 cdita de provenzal o ajo picado
  • Sal a gusto
  • Pimienta a gusto
  • Hojas de albahaca fresca, opcional
  • Queso rallado para gratinar, opcional

Preparación

  1. Lavá las berenjenas y cortalas en rodajas de 1 cm aprox. Cortá también los tomates en rodajas de un grosor parecido, para que las torres queden parejas.
  2. Calentá una sartén o plancha con un poquito de aceite. Marcá las rodajas de berenjena de ambos lados, 2 o 3 minutos por lado, hasta que estén apenas doradas y más tiernas.
  3. A medida que las berenjenas estén listas, pasalas a un plato. Condimentalas con sal, pimienta, orégano y un poco de provenzal o ajo picado.
  4. Cortá el queso en rodajas o fetas gruesitas. Si usás mozzarella, dejala escurrir un poco antes para que no largue tanto líquido durante la cocción.
  5. En una fuente para horno, armá las torres intercalando una rodaja de berenjena, una de tomate y una de queso. Repetí las capas hasta formar torres de 3 o 4 pisos, sin hacerlas demasiado altas para que no se desarmen.
  6. Terminá cada torre con un poco más de queso por arriba. Si querés un gratinado más dorado, sumá una pizca de queso rallado sobre la superficie.
  7. Rociá con un hilo de aceite y llevá a horno fuerte, a 200 °C, durante 12 a 15 minutos, o hasta que el queso esté bien derretido y dorado en algunas partes.
  8. Retirá del horno y dejá reposar 3 minutos antes de servir. Sumá unas hojas de albahaca fresca por arriba si querés darle más aroma y color.

Tips y consejos

  • Para que la berenjena no quede aguachenta, es importante marcarla primero en sartén o plancha. Ese paso le saca parte de la humedad, mejora el sabor y ayuda a que las torres mantengan la forma cuando se gratinan.
  • Si preferís evitar la sartén, podés cocinar las rodajas de berenjena al horno primero. Ponelas en una placa aceitada, condimentá y horneá unos 15 minutos hasta que estén tiernas. Después armás las torres y volvés a llevarlas al horno para gratinar.
  • El tomate conviene que sea firme, no demasiado maduro. Si está muy blando o muy jugoso, puede largar mucho líquido y hacer que la base quede húmeda. También podés retirar un poco de semillas antes de armar.
  • Para una versión más completa, podés sumar una feta de jamón cocido entre las capas o un poco de pollo desmenuzado. Queda más rendidora y sigue siendo una receta fácil.
  • Si querés una versión más liviana, usá port salut, mozzarella descremada o menos cantidad de queso. También podés hacer torres más bajas y servirlas como guarnición junto a carnes, pollo o una ensalada fresca.
  • Para que no se desarmen, armá las torres con rodajas de tamaño parecido. Las más grandes van abajo y las más chicas arriba. Si hace falta, podés pinchar cada torre con un escarbadientes durante el horneado y retirarlo antes de servir.
  • Se pueden preparar con anticipación dejando las berenjenas ya marcadas y los ingredientes cortados. El armado y gratinado conviene hacerlo cerca del momento de servir, así el queso queda bien fundido y la textura se mantiene mejor.
  • Si sobran, guardalas en un recipiente tapado en la heladera hasta 2 días. Para recalentarlas, lo mejor es horno o sartén tapada a fuego bajo; el microondas sirve, pero puede ablandar demasiado las capas.

Estas torres de berenjena, tomate y queso son de esas recetas que parecen más elaboradas de lo que realmente son.

Quedan coloridas, sabrosas y con un gratinado irresistible, perfectas para resolver una comida simple con una presentación mucho más linda.

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