Una torta fría, cremosa y bien tentadora, con base crocante, mousse suave de dulce de leche y una cobertura simple que la hace quedar muy vistosa.
Es ideal para preparar con anticipación, porque necesita frío para tomar cuerpo y lograr una porción firme.

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Ingredientes
Para la base:
- 200 gr de galletitas de vainilla o chocolate
- 90 gr de manteca derretida
Para la mousse de dulce de leche:
- 400 gr de dulce de leche repostero
- 300 ml de crema de leche
- 200 gr de queso crema
- 7 gr de gelatina sin sabor
- 35 ml de agua fría
- 1 cdita de esencia de vainilla
Para la cobertura:
- 200 gr de dulce de leche repostero
- 2 cdas de crema de leche o leche
Preparación
- Triturar las galletitas hasta que queden bien molidas. Mezclarlas con la manteca derretida hasta formar una preparación húmeda, parecida a arena mojada.
- Colocar la mezcla en la base de un molde desmontable de 20 a 22 cm. Presionar bien con una cuchara o con la base de un vaso para que quede pareja y compacta.
- Llevar la base a la heladera mientras se prepara el relleno.
- Hidratar la gelatina sin sabor con el agua fría y dejar reposar unos minutos, hasta que se vuelva firme.
- En un bowl, mezclar el dulce de leche con el queso crema y la esencia de vainilla hasta obtener una crema lisa.
- Batir la crema de leche a medio punto. Tiene que tomar cuerpo, pero no quedar demasiado firme.
- Agregar la crema batida a la mezcla de dulce de leche con movimientos suaves, para que la mousse quede aireada.
- Calentar la gelatina hidratada unos segundos en microondas o a baño María, solo hasta que se disuelva. No debe hervir.
- Incorporar la gelatina disuelta a la mousse, mezclando enseguida para que se distribuya bien.
- Volcar la mousse sobre la base de galletitas y emparejar la superficie con una espátula.
- Llevar a la heladera durante al menos 6 horas, o hasta que la torta esté bien firme. Si se deja de un día para el otro, queda mejor.
- Para la cobertura, mezclar el dulce de leche con la crema de leche o la leche hasta que quede más fácil de untar.
- Cubrir la superficie de la torta con el dulce de leche y hacer ondas suaves con una cuchara o espátula.
- Desmoldar con cuidado y servir en porciones.
Tips y consejos:
- Usá dulce de leche repostero para una mejor textura: el dulce de leche común puede quedar más blando y hacer que la mousse pierda firmeza. El repostero ayuda a que la torta mantenga mejor la forma al cortarla.
- No batas de más la crema: tiene que quedar a medio punto, con cuerpo pero todavía suave. Si se bate demasiado, puede cortar la textura de la mousse y quedar pesada.
- La gelatina no debe hervir: solo hay que calentarla hasta que se disuelva. Si hierve, puede perder fuerza y la torta no va a quedar tan firme.
- Mezclá la gelatina rápido: cuando la agregás a la mousse, conviene revolver enseguida para que no se formen hilos o pequeños grumos. Una buena forma es mezclar primero la gelatina con una cucharada de mousse y después integrarla al resto.
- La base tiene que quedar bien compacta: si queda floja, se rompe al desmoldar o al cortar. Presionarla bien en el molde hace que la porción salga más prolija.
- El frío es clave: esta torta necesita varias horas de heladera para tomar cuerpo. Si se corta antes de tiempo, la mousse puede estar demasiado blanda.
- Para un corte más limpio: pasá un cuchillo por agua caliente, secalo y cortá la porción. Repetí el paso entre corte y corte si querés que se vea mejor.
- Se puede decorar de forma simple: con rulos de chocolate, cacao tamizado, nueces picadas o apenas unas líneas de dulce de leche. No hace falta cargarla demasiado porque el sabor principal ya es intenso.
Es una torta cremosa, rendidora y con mucho sabor a dulce de leche.
Bien fría queda firme, suave y perfecta para servir en porciones altas.
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