Esta tarta de limón es ideal cuando querés algo fresco, bien cremoso y sin complicarte en la cocina.
Tiene una textura suave, un sabor equilibrado entre lo dulce y lo ácido, y se prepara con ingredientes simples.

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Es perfecta para servir bien fría y disfrutar en cualquier momento del día.
Ingredientes
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200 g de galletitas dulces
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100 g de manteca
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1 lata de leche condensada
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200 ml de crema de leche
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Jugo de 2 limones
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Ralladura de 1 limón
Preparación
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Triturá las galletitas hasta que queden bien finas, podés hacerlo con procesadora o colocándolas en una bolsa y aplastándolas con un palo de amasar.
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Derretí la manteca a fuego bajo o en el microondas.
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Mezclá las galletitas trituradas con la manteca derretida hasta obtener una preparación húmeda y pareja.
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Volcá esta mezcla en un molde para tarta y presioná bien con una cuchara o con el dorso de un vaso, cubriendo base y bordes.
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Llevá la base a la heladera durante al menos 20 minutos para que tome firmeza.
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En un bol, colocá la leche condensada y agregá el jugo de limón de a poco, mezclando suavemente hasta que espese.
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Sumá la ralladura de limón y mezclá nuevamente.
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En otro recipiente, batí la crema de leche hasta que esté espesa, pero sin llegar a punto chantilly firme.
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Incorporá la crema batida a la mezcla de limón con movimientos envolventes, para mantener la textura aireada y cremosa.
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Retirá la base de la heladera y volcá el relleno de limón, distribuyéndolo de manera pareja.
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Alisá la superficie con una espátula o cuchara.
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Llevá la tarta a la heladera por un mínimo de 3 horas, hasta que esté bien fría y firme.
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Serví directamente desde la heladera.
Tips y consejos:
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Usá limones bien jugosos para lograr un sabor intenso sin necesidad de agregar más cantidad.
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El jugo de limón hace que la leche condensada espese naturalmente, por eso es importante agregarlo de a poco.
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La ralladura aporta aroma y realza mucho el sabor final, no la saltees.
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Si querés una base más firme, podés llevarla 10 minutos al horno bajo antes de enfriar, aunque no es obligatorio.
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La crema de leche debe estar bien fría antes de batir para lograr mejor textura.
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No batas de más la crema, así la tarta queda más suave y liviana.
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Esta tarta mejora con unas horas de frío, incluso de un día para el otro.
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Para servir prolija, calentá apenas el cuchillo antes de cortar.
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Se conserva bien tapada en la heladera por hasta 3 días.
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Podés decorarla con un poco más de ralladura de limón al momento de servir.
Una tarta fresca, cremosa y muy fácil de hacer, ideal para cuando querés un postre con sabor a limón sin usar muchos ingredientes ni pasar horas en la cocina.
Simple, rendidora y perfecta para disfrutar bien fría.
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