Esta mayonesa casera queda espesa, suave y con un sabor intenso que levanta cualquier comida.
Es ideal para acompañar carnes, papas, sándwiches, picadas o verduras.

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Se prepara en pocos minutos y queda mucho más rica cuando se la termina con hierbas, pimienta y un toque de aceite por arriba.
Ingredientes
- 1 huevo fresco
- 1 diente de ajo grande o 2 chicos
- 200 ml de aceite neutro
- 1 cucharada de jugo de limón
- 1 cucharadita de mostaza
- Sal a gusto
- Pimienta negra a gusto
- 1 cucharada de perejil fresco picado
- 1 pizca de pimentón dulce o ahumado
- 1 chorrito de aceite de oliva para terminar
Preparación
- Colocá el huevo en el vaso de la minipimer o en un recipiente alto y angosto. Es importante que el recipiente no sea demasiado ancho, porque eso ayuda a que la mayonesa emulsione mejor y tome cuerpo más rápido.
- Agregá el ajo pelado, el jugo de limón, la mostaza, una pizca de sal y un poco de pimienta negra. Si querés un sabor más suave, podés retirar el brote central del ajo antes de usarlo.
- Sumá el aceite neutro de una sola vez. Aunque parezca mucho, la clave está en apoyar la minipimer en el fondo del vaso y no moverla al principio.
- Encendé la minipimer sin levantarla durante los primeros segundos. Vas a notar que la mezcla empieza a ponerse blanca y espesa desde abajo. Cuando esa base ya esté formada, empezá a subir la minipimer lentamente para incorporar el aceite restante.
- Procesá hasta obtener una mayonesa lisa, cremosa y firme. Si la querés un poco más espesa, agregá un chorrito más de aceite y procesá unos segundos. Si la preferís más liviana, podés sumar unas gotas de limón o una cucharadita de agua fría.
- Probá y ajustá la sal, la pimienta o el limón según tu gusto. Después pasala a un tazón o frasco limpio.
- Terminá con perejil fresco picado, una pizca de pimentón, un poco más de pimienta negra y un chorrito fino de aceite de oliva por encima. Esto no solo mejora el sabor, también deja una presentación mucho más vistosa.
Tips y consejos:
- Usá un huevo bien fresco y mantené la mayonesa en la heladera hasta el momento de servir. Como es una preparación casera, conviene consumirla dentro de las 24 horas.
- El vaso alto y angosto ayuda muchísimo. Si usás un bowl grande, es más probable que la mezcla no emulsione bien y quede líquida.
- No muevas la minipimer al principio. Dejala apoyada en el fondo hasta que se forme la parte espesa. Recién ahí subila lentamente para integrar todo.
- Si el ajo crudo te resulta muy fuerte, podés usar medio diente o suavizarlo unos segundos en agua caliente antes de agregarlo. También podés usar ajo asado para una versión más dulce y menos intensa.
- El aceite neutro es ideal para que el sabor del ajo se note bien. Si usás solo aceite de oliva, puede quedar demasiado fuerte o apenas amarga. Lo mejor es usar aceite neutro para la base y oliva solo al final.
- Si la mayonesa se corta, no la tires. Poné otro huevo en un vaso limpio y agregá la mezcla cortada de a poco mientras procesás con la minipimer. Generalmente vuelve a tomar cuerpo.
- Para una versión más condimentada, podés sumar ciboulette, orégano, ají molido suave o una pizca de comino. Lo importante es agregar de a poco para no tapar el sabor principal.
- Si la vas a servir con papas, carnes o sándwiches, dejala reposar 20 minutos en la heladera para que el ajo y los condimentos se integren mejor.
- No la dejes a temperatura ambiente durante mucho tiempo. Servila, usala y volvé a guardarla en frío.
Esta mayonesa casera de ajo queda cremosa, sabrosa y con una presentación perfecta para llevar directo a la mesa.
Con pocos ingredientes se logra una salsa intensa, fácil de preparar y mucho más rica que cualquier versión comprada.
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