Berenjenas rellenas con carne y queso
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Berenjenas rellenas con carne y queso

Estas berenjenas rellenas con carne y queso son una receta salada, sabrosa y muy completa para preparar una cena casera con buena presentación.

La berenjena queda tierna, el relleno se mezcla con tomate, cebolla y condimentos, y la superficie gratinada aporta ese toque dorado irresistible.

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Se sirven calientes, recién salidas del horno, con el queso fundido y el relleno bien jugoso.

Ingredientes

  • 2 berenjenas grandes
  • 300 g de carne picada
  • 1 cebolla mediana
  • 1/2 morrón rojo
  • 1 diente de ajo
  • 1 tomate grande o 200 g de tomate triturado
  • 150 g de queso mozzarella, cremoso o cuartirolo
  • 2 cucharadas de queso rallado
  • 2 cucharadas de aceite
  • Sal a gusto
  • Pimienta a gusto
  • Orégano a gusto
  • Pimentón dulce a gusto
  • Perejil fresco picado para terminar

Preparación

  1. Lavá bien las berenjenas y cortalas por la mitad a lo largo, manteniendo el cabito si querés una presentación más linda. Con un cuchillo, hacé cortes superficiales en la pulpa, sin atravesar la cáscara. Esto ayuda a que se cocinen mejor y después sea más fácil retirarlas.
  2. Colocá las mitades en una fuente para horno, rocialas con un poco de aceite, sal y pimienta. Cocinalas en horno precalentado a 180 °C durante 25 a 30 minutos, hasta que la pulpa esté tierna. No tienen que desarmarse, solo quedar blandas para poder ahuecarlas.
  3. Mientras tanto, picá la cebolla, el morrón y el ajo bien chiquitos. Calentá una sartén con un poco de aceite y salteá la cebolla con el morrón hasta que empiecen a ablandarse. Agregá el ajo y cociná un minuto más, cuidando que no se queme.
  4. Sumá la carne picada y mezclá bien para que se separe. Cociná a fuego medio hasta que cambie de color y empiece a dorarse un poco. Condimentá con sal, pimienta, orégano y pimentón dulce. Estos condimentos le dan sabor al relleno sin tapar el gusto de la berenjena.
  5. Agregá el tomate picado o el tomate triturado y cociná unos minutos más, hasta que la preparación quede jugosa pero no demasiado líquida. Si tiene mucho jugo, dejala reducir un poco para que después no humedezca de más las berenjenas.
  6. Retirá las berenjenas del horno y, con una cuchara, sacá parte de la pulpa del centro, dejando un borde para que mantengan la forma. Picá esa pulpa y agregala a la sartén con la carne. Mezclá bien para integrar todo el relleno.
  7. Acomodá nuevamente las mitades de berenjena en la fuente. Rellenalas con la mezcla de carne, tomate y pulpa de berenjena, presionando apenas con la cuchara para que queden bien cargadas.
  8. Colocá por encima el queso mozzarella, cremoso o cuartirolo en trozos. Espolvoreá con queso rallado y un poco más de orégano. Llevá otra vez al horno durante 15 a 20 minutos, hasta que el queso se derrita y la superficie quede gratinada.
  9. Retirá del horno y dejá reposar 5 minutos antes de servir. Terminá con perejil fresco picado por encima para darle color y un toque fresco.

Tips y consejos:

  • Elegí berenjenas firmes, brillantes y sin partes blandas. Si son demasiado chicas, puede costar rellenarlas bien.
  • No retires toda la pulpa, porque la cáscara sola puede romperse. Conviene dejar un borde de berenjena para que cada mitad mantenga la forma durante el horneado.
  • Si querés suavizar el sabor de la berenjena, podés espolvorearla con sal una vez cortada, dejarla reposar 20 minutos y luego secarla con papel de cocina antes de cocinarla.
  • El relleno debe quedar jugoso, pero no aguado. Si usás tomate triturado, cocinalo unos minutos hasta que reduzca un poco.
  • La carne picada puede ser vacuna o mezcla. Lo importante es cocinarla bien y condimentarla para que el relleno tenga buen sabor.
  • Para que el queso gratine mejor, podés mezclar mozzarella con un poco de queso rallado. Así queda fundido por dentro y dorado por arriba.
  • Si las berenjenas se mueven mucho en la fuente, apoyá cada mitad sobre una base fina de salsa de tomate o acomodalas bien juntas para que no se vuelquen.
  • Se pueden preparar con anticipación y gratinar justo antes de servir. También se recalientan muy bien en horno, manteniendo mejor la textura que en microondas.

Servilas calientes, con el queso recién derretido y la superficie dorada.

Son una opción casera, rendidora y muy sabrosa para resolver una comida completa con ingredientes simples.

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