Bollitos de pan de queso bien dorados y esponjosos
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Bollitos de pan de queso bien dorados y esponjosos

Estos bollitos quedan con una textura increíble: dorados por fuera, suaves por dentro y con queso tanto en la masa como gratinado arriba.

Al abrirlos, la miga es tierna y húmeda, con ese sabor intenso que los hace irresistibles. Son ideales para comer recién hechos, cuando el queso todavía está bien fundido.

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Ingredientes

  • 3 tazas de harina común
  • 1 taza de leche tibia
  • 1 huevo
  • 2 cucharadas de aceite
  • 1 cucharada de azúcar
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 sobre de levadura seca (10 g)
  • 150 g de queso semiduro (tipo cremoso o mozzarella, en cubitos)
  • 100 g de queso rallado (para la masa)
  • 100 g de queso rallado extra (para arriba)
  • Orégano o perejil seco (opcional)

Preparación

  1. En un bowl, colocá la leche tibia junto con el azúcar y la levadura. Mezclá y dejá reposar unos minutos hasta que se active.
  2. Agregá el huevo y el aceite, integrando bien.
  3. Incorporá la harina de a poco junto con la sal, formando una masa suave.
  4. Sumá el queso rallado y amasá unos minutos hasta lograr una masa lisa y apenas húmeda.
  5. Tapá y dejá levar en un lugar cálido hasta que duplique su tamaño.
  6. Desgasificá la masa y dividila en porciones iguales.
  7. Formá bollitos, colocando en el centro algunos cubitos de queso para que queden rellenos. Cerralos bien.
  8. Ubicalos en una fuente con papel manteca, dejando espacio entre ellos.
  9. Dejá levar nuevamente hasta que estén inflados.
  10. Espolvoreá abundante queso rallado por encima y, si querés, un toque de orégano o perejil.
  11. Llevá a horno precalentado a temperatura media hasta que estén bien dorados y el queso de arriba gratinado.
  12. Retirá y dejá reposar unos minutos antes de servir.

Tips y consejos:

  • El secreto para que queden como en la imagen es usar bastante queso arriba. No tengas miedo de cargar bien la superficie.
  • Los cubitos de queso adentro hacen toda la diferencia. Al calentarse, quedan bien fundidos y le dan ese efecto cremoso.
  • La masa no debe ser dura. Tiene que ser suave para lograr esa miga esponjosa.
  • No los cocines de más. Apenas dorados ya están listos, así mantienen la humedad.
  • Si querés más sabor, podés mezclar distintos quesos (por ejemplo, uno más suave y otro más intenso).
  • El levado es clave: si no crecen lo suficiente antes de hornear, quedan más compactos.
  • El queso de arriba tiene que gratinarse, no secarse. Por eso es importante no pasarse de horno.
  • Si los hacés más chicos, quedan ideales para picar o servir como acompañamiento.
  • Recién hechos son cuando mejor están, con el queso todavía blando y la miga bien tierna.
  • También podés pincelarlos con un poco de leche antes de agregar el queso para mejorar el dorado.

Unos bollitos simples, pero con un resultado que destaca por su textura, su sabor y ese queso dorado que los hace imposibles de ignorar.

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