Bondiola desmechada estilo catering: receta rendidora y jugosa
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Bondiola desmechada estilo catering: receta rendidora, jugosa y llena de sabor

Esta bondiola desmechada queda tierna, sabrosa y con ese punto jugoso que la hace ideal para servir en sándwiches, platos calientes o mesas abundantes.

Es una receta pensada para rendir bien, mantener buena textura y poder prepararse con anticipación sin perder sabor.

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El secreto está en cocinarla lento, dejar que se impregne con su propio jugo y desmecharla cuando la carne está bien blanda.

Ingredientes

  • 2 kg de bondiola de cerdo
  • 3 cebollas grandes
  • 1 morrón rojo
  • 4 dientes de ajo
  • 2 cucharadas de mostaza
  • 3 cucharadas de salsa barbacoa, opcional
  • 2 cucharadas de salsa de soja
  • 2 cucharadas de miel o azúcar negra
  • 1 taza de vino blanco, caldo o cerveza
  • 1 taza de caldo o agua caliente
  • 2 hojas de laurel
  • 1 cucharada de pimentón dulce
  • 1 cucharadita de ají molido
  • 1 cucharadita de orégano
  • 1 cucharadita de comino, opcional
  • Sal a gusto
  • Pimienta negra a gusto
  • 3 cucharadas de aceite
  • Pan para sándwiches, papas, arroz o ensalada para acompañar

Preparación

  1. Limpiá la bondiola retirando solo el exceso grande de grasa, pero no la dejes completamente magra. Un poco de grasa ayuda a que la carne quede más jugosa durante la cocción larga.
  2. Condimentá la pieza con sal, pimienta, pimentón, ají molido, orégano y comino si lo vas a usar. Masajeá bien toda la superficie para que los condimentos se adhieran a la carne.
  3. En una sartén grande o directamente en una fuente apta para horno, calentá el aceite y sellá la bondiola por todos sus lados. Tiene que dorarse bien por fuera, porque ese paso mejora mucho el sabor final de la salsa y de la carne.
  4. Cortá las cebollas en pluma, el morrón en tiras y los ajos en láminas. Colocalos en la base de una fuente profunda para horno. Encima acomodá la bondiola ya sellada.
  5. En un bowl, mezclá la mostaza, la salsa de soja, la miel o azúcar negra, la salsa barbacoa si la usás, el vino blanco, caldo o cerveza, y la taza de caldo o agua caliente. Volcá esta mezcla sobre la carne y agregá las hojas de laurel.
  6. Tapá la fuente con papel aluminio, cerrando bien los bordes para que el vapor quede atrapado. Llevá a horno bajo, entre 150 °C y 160 °C, durante 3 a 4 horas. La cocción debe ser lenta para que la bondiola se ablande y se pueda desmechar sin esfuerzo.
  7. A mitad de cocción, revisá que no se haya secado el fondo. Si hace falta, agregá un poco más de caldo o agua caliente. La fuente siempre debe tener líquido, porque ese jugo después se usa para mantener la carne húmeda.
  8. Cuando la bondiola esté muy tierna, retirala del horno y dejala reposar 15 minutos dentro de la fuente. Después, con dos tenedores, empezá a desmechar la carne siguiendo las fibras. Si está bien cocida, se va a separar fácilmente.
  9. Mezclá la carne desmechada con el jugo de cocción y las verduras de la fuente. Si querés una salsa más pareja, podés pisar o procesar parte de las cebollas y el morrón con el líquido, y luego volver a integrarlo con la carne.
  10. Llevá nuevamente la bondiola desmechada al horno durante 10 a 15 minutos, ya mezclada con su jugo, para que absorba mejor el sabor y quede bien húmeda.
  11. Servila caliente en panes tipo figacitas, pebete, pan de campo o panes para sándwich. También queda muy bien con papas al horno, puré, arroz, ensalada criolla o verduras asadas.

Tips y consejos:

  • Para un resultado estilo catering, lo más importante es que la carne no quede seca. Después de desmecharla, siempre mezclala con parte del fondo de cocción. Ese jugo concentra sabor y mantiene la bondiola húmeda durante el servicio.
  • Si la vas a preparar para muchas personas, calculá entre 180 y 250 g de bondiola cruda por persona, según si va a servirse en sándwiches, como plato principal o dentro de una mesa con varias opciones.
  • La cocción baja y lenta es fundamental. Si la hacés a horno fuerte, puede dorarse rápido por fuera pero quedar dura en el centro. La bondiola necesita tiempo para que las fibras se ablanden.
  • Podés cocinarla el día anterior. De hecho, suele quedar mejor porque la carne absorbe más sabor. Guardala desmechada con su jugo en un recipiente tapado y recalentala a fuego bajo o en horno suave antes de servir.
  • Si querés una versión más intensa, usá cerveza negra o caldo bien concentrado en lugar de agua. Eso le da un fondo más profundo y combina muy bien con la carne de cerdo.
  • No tires las verduras de cocción. La cebolla, el morrón y el ajo se deshacen bastante y ayudan a formar una salsa espesa, ideal para mezclar con la carne.
  • Si la salsa quedó muy líquida, pasala a una cacerola y reducila unos minutos al fuego. Después volvela a mezclar con la bondiola desmechada.
  • Para sándwiches de catering, conviene servir la carne jugosa pero no chorreante. Tiene que humedecer el pan sin romperlo. Si está muy líquida, escurrí apenas antes de armar.
  • Queda muy bien con cebolla morada, repollo finito, pepinos, papas pay, salsa criolla, mayonesa de ajo o una salsa suave de mostaza y miel.
  • Si necesitás mantenerla caliente para un evento, ponela en una fuente profunda tapada con aluminio o en una olla a fuego mínimo, siempre con un poco de jugo para que no se seque.

Esta bondiola desmechada queda tierna, rendidora y muy fácil de servir en cantidad.

Con una cocción lenta y una buena mezcla final con su propio jugo, se logra una carne sabrosa, húmeda y perfecta para una mesa tipo catering.

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