La carne al vino es un plato clásico, ideal para un almuerzo abundante y lleno de sabor sin necesidad de gastar demasiado.
Con una cocción lenta, la carne queda tierna y jugosa, mientras que la salsa se vuelve espesa y sabrosa.

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Acompañado con un puré bien cremoso, es una combinación simple que siempre funciona.
Ingredientes
Para la carne:
- 1 kg de carne (paleta, roast beef o aguja)
- 2 cebollas grandes
- 2 zanahorias
- 2 dientes de ajo
- 1 vaso de vino tinto
- 2 cucharadas de puré de tomate
- 1 hoja de laurel
- Sal y pimienta a gusto
- 2 cucharadas de aceite
- 1 taza de agua
Para el puré:
- 1 kg de papas
- 1 cucharada de manteca
- ½ taza de leche
- Sal a gusto
Preparación
- Cortar la carne en cubos medianos, tratando de que todos tengan un tamaño similar para que la cocción sea pareja.
- Picar las cebollas en trozos grandes y cortar las zanahorias en rodajas. También picar el ajo.
- En una olla amplia, calentar el aceite y sellar la carne por todos lados hasta que esté bien dorada. Este paso es clave para dar sabor.
- Agregar la cebolla y el ajo, y cocinar unos minutos hasta que comiencen a ablandarse.
- Incorporar las zanahorias y mezclar bien con la carne.
- Sumar el puré de tomate y cocinar un par de minutos para que tome sabor.
- Verter el vino tinto y dejar que hierva unos minutos para que se evapore el alcohol.
- Agregar el agua, la hoja de laurel, sal y pimienta. Tapar y cocinar a fuego bajo durante aproximadamente 1 hora o hasta que la carne esté bien tierna.
- Mientras tanto, pelar las papas y hervirlas en agua con sal hasta que estén blandas.
- Colarlas y pisarlas en caliente, agregando la manteca y la leche de a poco hasta lograr una textura cremosa.
- Ajustar la sal y mezclar bien.
- Servir la carne bien caliente con abundante salsa junto al puré.
Consejos:
- Si querés una salsa más espesa, podés dejar la olla destapada los últimos minutos para que reduzca.
- Cuanto más tiempo cocines la carne a fuego bajo, más tierna va a quedar.
- Podés usar vino común, no hace falta que sea caro para que quede rico.
- Si te sobra, al día siguiente queda todavía más sabroso porque los sabores se concentran.
- El puré se puede hacer más liviano agregando un poco más de leche en lugar de manteca.
Es un plato simple, rendidor y perfecto para compartir, con ese sabor casero que nunca falla.
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