Ideal para acompañar tacos, carnes o papas fritas, esta salsa verde cremosa es tan sabrosa como fácil de hacer.
Su textura suave y su toque picante la convierten en una de las favoritas para cualquier picada o comida casera.

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Con ingredientes simples, podés preparar una versión casera que nada tiene que envidiarle a la de los puestos callejeros.
Ingredientes
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5 tomates verdes (tomatillos)
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1 diente de ajo
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1/4 de cebolla
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1 chile jalapeño (podés usar serrano si la querés más picante)
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1/4 taza de cilantro fresco
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1/2 taza de crema ácida (o también conocido como crema agria)
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Sal a gusto
Preparación
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Colocá los tomates, el diente de ajo, el trozo de cebolla y el chile en una olla con agua suficiente para cubrirlos.
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Llevá al fuego y herví durante 5 a 7 minutos, hasta que los tomates cambien de color y estén blandos. No los dejes hervir demasiado tiempo para que no pierdan sabor.
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Escurrí los ingredientes cocidos y colocalos en la licuadora.
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Agregá el cilantro lavado y picado, la crema ácida y una pizca de sal. La crema le da ese toque suave y equilibrado que corta un poco el picante.
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Licuá todo junto hasta obtener una salsa bien cremosa y sin grumos. Si queda muy espesa, podés añadir una o dos cucharadas del agua de cocción para aligerarla.
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Probá la salsa y ajustá la sal si hace falta. Si te gusta más picante, podés añadir otro chile o algunas gotas de limón para darle un toque ácido.
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Verté la salsa en un frasco limpio con tapa y guardala en la heladera. Puede durar hasta 5 días bien refrigerada.
Consejos:
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Si no conseguís crema ácida, podés reemplazarla por queso crema o un chorrito de crema de leche. Cambia un poco la textura, pero sigue siendo deliciosa.
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Esta salsa combina perfecto con carnes asadas, tacos, milanesas, hamburguesas y papas fritas.
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Para una versión más liviana, reemplazá la crema por yogur natural sin azúcar.
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Si preferís un sabor más intenso, tostá el ajo y la cebolla en sartén sin aceite antes de hervirlos.
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También podés usar tomates verdes enlatados si no conseguís frescos, aunque el sabor no será tan natural.
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Para conservarla más tiempo, podés guardar porciones en cubeteras de hielo y congelarlas. Después solo descongelás lo que necesitás.
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Si querés una salsa más brillante y con mayor consistencia, agregá una cucharada de aceite vegetal al final del licuado.
Una receta simple, económica y súper versátil que le va a dar un giro sabroso a tus comidas de todos los días.
Probala y no te vas a arrepentir.
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