Recuerda guardar la receta de estas deliciosas costillas
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Recuerda guardar la receta de estas deliciosas costillas

Estas costillitas son de esas recetas que se hacen despacio y se disfrutan sin apuro.

Quedan bien doradas por fuera, tiernas por dentro y con un glaseado intenso que se carameliza durante la cocción.

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Son ideales para una comida especial, una juntada de fin de semana o cuando querés lucirte sin complicarte demasiado.

Ingredientes

  • 1,5 kg de costillas de cerdo

  • Sal fina, a gusto

  • Pimienta negra, a gusto

  • 1 cucharadita de pimentón dulce

  • 1 cucharadita de ajo en polvo

  • 2 cucharadas de aceite de oliva

Para el glaseado:

  • 4 cucharadas de kétchup

  • 3 cucharadas de miel

  • 2 cucharadas de azúcar mascabo

  • 2 cucharadas de salsa de soja

  • 1 cucharada de mostaza

  • 1 cucharadita de vinagre de manzana

  • Pimienta negra, a gusto

Preparación

  1. Retirá la membrana fina que suelen traer las costillas del lado del hueso para que queden más tiernas.

  2. Salpimentá las costillas por ambos lados y espolvoreá con pimentón y ajo en polvo.

  3. Colocalas en una fuente grande para horno, pincelalas con aceite y cubrilas bien con papel aluminio.

  4. Llevá a horno precalentado a 170 °C y cociná durante 1 hora y media, hasta que la carne esté bien tierna.

  5. Mientras tanto, prepará el glaseado mezclando en un bowl el kétchup, la miel, el azúcar mascabo, la salsa de soja, la mostaza y el vinagre.

  6. Retirá las costillas del horno, sacá el papel aluminio y pincelá generosamente con el glaseado.

  7. Subí la temperatura del horno a 200 °C y volvé a llevar las costillas destapadas durante 20 a 30 minutos.

  8. Durante ese tiempo, pincelá un par de veces más para que se forme una capa bien brillante y pegajosa.

  9. Cuando estén bien doradas y caramelizadas, retiralas del horno y dejalas reposar unos minutos antes de cortar.

Tips y consejos:

  • Cocinarlas tapadas al principio es clave para que queden realmente tiernas.

  • El azúcar mascabo aporta un sabor más profundo, pero podés usar azúcar común si no tenés.

  • Si querés un sabor más intenso, dejá las costillas con el glaseado una noche en la heladera antes de la cocción.

  • Acompañan perfecto con papas al horno, ensalada coleslaw o una ensalada fresca.

  • Si las hacés a la parrilla, usá el mismo glaseado y pincelá solo al final para que no se queme.

El resultado es una carne suave que se despega casi sola del hueso y un glaseado oscuro, brillante y lleno de sabor, ideal para comer con las manos y disfrutar sin culpa.

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