Estas croquetas son una opción clásica, rendidora y muy sabrosa para cualquier momento del día.
Tienen una textura cremosa por dentro y crocante por fuera, ideales para servir como entrada o acompañamiento.

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Con pocos ingredientes y un poco de paciencia, podés lograr un resultado realmente delicioso.
Ingredientes
- 200 g de jamón cocido picado
- 50 g de manteca
- 50 g de harina
- 500 ml de leche
- Sal a gusto
- Pimienta a gusto
- Nuez moscada (opcional)
- 2 huevos
- Pan rallado cantidad necesaria
- Aceite para freír
Preparación
- En una sartén a fuego medio, derretí la manteca y agregá la harina. Mezclá constantemente durante 1 o 2 minutos para cocinarla y evitar que quede con sabor crudo.
- Incorporá la leche de a poco, sin dejar de revolver, para evitar que se formen grumos. Vas a obtener una salsa blanca espesa.
- Sumá el jamón picado, sal, pimienta y una pizca de nuez moscada. Mezclá bien hasta integrar todo.
- Cociná unos minutos más hasta que la preparación esté bien firme y se despegue de los bordes.
- Volcá la mezcla en una fuente y dejala enfriar completamente. Lo ideal es llevarla a la heladera al menos 2 horas.
- Una vez fría, tomá porciones y dales forma de croquetas con las manos.
- Pasalas por huevo batido y luego por pan rallado, cubriéndolas bien.
- Calentá abundante aceite en una sartén o cacerola y freí las croquetas hasta que estén bien doradas de todos lados.
- Retiralas y colocalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
Consejos:
- Si la mezcla te queda demasiado blanda y difícil de manipular, no intentes formar las croquetas en el momento. Llevála nuevamente a la heladera o incluso unos minutos al freezer para que tome más consistencia y sea más fácil trabajarla sin que se pegue en las manos.
- Para lograr un rebozado más firme y crocante, podés hacer un doble empanado: pasalas una vez por huevo y pan rallado, y repetí el proceso. Esto ayuda a que no se abran al freírlas y mejora mucho la textura final.
- Es importante que el aceite esté bien caliente antes de empezar a freír. Si está frío, las croquetas van a absorber demasiado aceite y pueden romperse. Una buena referencia es que al poner una miga de pan, burbujee rápidamente.
- No pongas demasiadas croquetas juntas en la sartén, ya que eso baja la temperatura del aceite y afecta la cocción. Es mejor hacerlas en tandas para que queden bien doradas y parejas.
- Si querés un sabor más intenso, podés agregar un poco de queso rallado a la preparación o incluso mezclar distintos tipos de jamón. Esto le da un toque diferente sin cambiar la base de la receta.
- Para una opción más liviana, podés cocinarlas al horno con un poco de aceite por encima. No quedan exactamente iguales que fritas, pero igualmente logran una buena textura exterior y mantienen el interior cremoso.
Servilas bien calientes para disfrutar al máximo su interior suave y cremoso. Son ideales para compartir o para acompañar cualquier comida.
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