Esta gelatina es un postre fresco, colorido y liviano, ideal para las fiestas.
Combina frutas variadas con una gelatina transparente que permite ver cada capa y cada trozo, logrando una presentación muy atractiva.

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Es una receta sencilla, rendidora y perfecta para preparar con anticipación, algo clave cuando hay muchas comidas por organizar.
Ingredientes
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2 sobres de gelatina sin sabor
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1 litro de agua
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200 g de azúcar
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1 lata grande de ananá en cubos (bien escurrido)
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200 g de cerezas (pueden ser frescas o en almíbar)
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1 naranja pelada y cortada en gajos pequeños
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1 manzana pelada y cortada en cubos
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Jugo de 1 naranja
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Un chorrito de jugo de limón
Preparación
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Colocá medio litro de agua en una olla y llevá a fuego medio. Agregá el azúcar y revolvé hasta que se disuelva por completo. Cuando rompa el hervor, apagá el fuego.
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Hidratá la gelatina sin sabor en el medio litro de agua restante, bien fría, siguiendo las indicaciones del envase. Dejála reposar unos minutos hasta que se esponje.
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Incorporá la gelatina hidratada al almíbar caliente y mezclá bien hasta que se disuelva por completo. Sumá el jugo de naranja y un chorrito de jugo de limón. Mezclá y dejá entibiar.
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Mientras tanto, prepará las frutas. Cortá la manzana en cubos chicos y rociála con un poco de jugo de limón para que no se oxide. Si las cerezas están en almíbar, escurrilas bien.
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Colocá las frutas en un molde savarín o en el molde que prefieras, distribuyéndolas de manera pareja para que queden bien visibles una vez desmoldada la gelatina.
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Volcá con cuidado la gelatina líquida sobre las frutas, asegurándote de que queden bien cubiertas. Si es necesario, ayudate con una cuchara para acomodar las frutas.
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Llevá el molde a la heladera y dejá enfriar por un mínimo de 6 horas, o hasta que esté completamente firme.
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Para desmoldar, pasá rápidamente la base del molde por agua tibia, cuidando de no derretir la gelatina. Desmoldá sobre una fuente amplia.
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Conservá en heladera hasta el momento de servir.
Tips y consejos:
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Las frutas deben estar bien escurridas para que no larguen líquido y afecten la consistencia.
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Evitá usar frutas como kiwi o ananá fresco sin cocción previa, ya que pueden impedir que la gelatina solidifique correctamente.
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El molde tipo savarín ayuda a una presentación más prolija, pero cualquier molde funciona bien.
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Podés armar la gelatina en capas, dejando cuajar parcialmente antes de agregar más frutas si buscás un efecto más marcado.
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Prepararla el día anterior mejora la firmeza y simplifica la organización.
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Si querés menos dulzor, podés reducir un poco la cantidad de azúcar sin afectar la textura.
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Servir bien fría realza tanto el sabor como la presentación.
Esta gelatina navideña con frutas es una opción ideal para cerrar una comida festiva de manera liviana y fresca.
Colorida, fácil de hacer y muy rendidora, se convierte en un clásico que siempre suma en la mesa dulce.
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