Un licor cremoso, suave y con sabor a café, cacao y vainilla, ideal para servir bien frío.
Queda perfecto para tomar en vasitos chicos, agregar al café o usar en postres caseros.

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Se prepara en pocos minutos y se guarda en una botella limpia para tener siempre listo en la heladera.
Ingredientes
- 400 g de leche condensada
- 200 ml de crema de leche
- 200 ml de whisky
- 1 cucharada de cacao amargo
- 1 cucharadita de café instantáneo
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 1 cucharada de azúcar, opcional
- 1 pizca mínima de sal, opcional
- 2 o 3 cubitos de hielo, opcional para mezclar y enfriar
Preparación
- Colocá en una licuadora la leche condensada junto con la crema de leche. Licuá unos segundos para que se integren y empiecen a formar una base cremosa.
- Agregá el cacao amargo, el café instantáneo y la esencia de vainilla. Volvé a licuar hasta que no queden grumos visibles y la mezcla tome un color beige parejo.
- Sumá el whisky de a poco. Licuá nuevamente durante unos segundos, solo hasta integrar. No hace falta batir demasiado, porque la idea es que quede suave y cremoso, no espumoso.
- Probá la preparación. Si la querés más dulce, agregá una cucharada de azúcar y licuá unos segundos más. Si preferís un sabor más equilibrado, dejala como está, porque la leche condensada ya aporta bastante dulzor.
- Si querés que el sabor quede más redondo, agregá una pizca mínima de sal. No se tiene que notar, solo ayuda a realzar el cacao, el café y la vainilla.
- Pasá la mezcla por un colador fino si querés una textura más lisa. Este paso es útil si el cacao o el café no se disolvieron por completo.
- Volcá el licor en una botella de vidrio limpia y seca. Cerrala bien y llevala a la heladera durante al menos 2 horas antes de servir.
- Antes de usarlo, agitá suavemente la botella para que la preparación vuelva a quedar pareja.
- Servilo en vasitos chicos, solo, con hielo o como agregado para café, helado, postres o tortas.
Tips y consejos:
- El whisky es el ingrediente que le da el sabor más parecido al licor original. No hace falta usar uno caro, pero sí conviene elegir uno que tenga buen aroma y no sea demasiado fuerte.
- La crema de leche ayuda a lograr una textura más suave y aterciopelada. Si querés un licor más liviano, podés reemplazar una parte por leche, aunque va a quedar menos cremoso.
- El cacao amargo queda mejor que el cacao dulce porque equilibra la leche condensada. Si usás cacao azucarado, conviene no agregar azúcar extra.
- El café instantáneo aporta profundidad y hace que el sabor quede más completo. No hace falta poner mucho; con una cucharadita alcanza para perfumar sin que domine.
- La esencia de vainilla suaviza el conjunto y le da ese toque casero típico de los licores cremosos. También podés usar unas gotas de esencia de almendra si querés un sabor más intenso.
- Guardalo siempre en la heladera, en botella bien cerrada. Como lleva crema, conviene mantenerlo frío y consumirlo dentro de los 5 a 7 días.
- Antes de servir, agitá la botella con movimientos suaves. Es normal que la mezcla se asiente un poco después de varias horas de reposo.
- Si queda demasiado espeso después de enfriar, podés aligerarlo con un chorrito de leche fría y mezclar bien. Si queda muy líquido, la próxima vez usá un poco menos de whisky o más leche condensada.
- Para una presentación más linda, usá una botella de vidrio con corcho o tapa hermética y una etiqueta casera. También podés servirlo con algunos granos de café o cacao espolvoreado cerca del vaso.
- Queda muy bien sobre hielo, pero también se puede usar para saborizar café frío, café caliente, helado de crema, postres con chocolate o bizcochuelos húmedos.
Este licor tipo Baileys casero queda cremoso, aromático y muy fácil de preparar.
Es una receta práctica para tener en la heladera y servir bien fría en vasitos, con un sabor suave y dulce que combina perfecto con café, cacao y vainilla.
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