Este locro criollo santiagueño es una receta de olla grande, de cocción lenta y sabor profundo.
Se prepara con maíz blanco, porotos, zapallo, carnes variadas, patitas de cerdo y grasa de pella para lograr ese gusto bien tradicional.

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La clave está en cocinarlo despacio, dejar que el zapallo se deshaga y terminar cada plato con su grasita colorada.
Ingredientes
Para el locro:
- 500 g de maíz blanco partido o pisado
- 250 g de porotos blancos
- 1,5 kg de zapallo criollo, cabutia o plomo
- 2 patitas de cerdo limpias y cortadas
- 500 g de pechito de cerdo
- 400 g de falda, osobuco o roast beef
- 250 g de cuerito de cerdo
- 200 g de panceta salada o tocino
- 2 chorizos colorados
- 1 cebolla grande
- 1 puerro
- 2 cebollas de verdeo
- 2 dientes de ajo
- 1 cda de pimentón dulce
- 1 cdita de ají molido
- 1 cdita de comino, opcional
- Sal gruesa a gusto
- Pimienta negra a gusto
- Agua caliente, cantidad necesaria
Para la grasita colorada:
- 3 cdas de grasa de pella
- 2 cebollas de verdeo picadas
- 1 cda de pimentón dulce
- 1 cdita de ají molido
- Sal a gusto
Preparación
- La noche anterior, colocá el maíz blanco y los porotos en recipientes separados, cubiertos con abundante agua fría. Dejalos en remojo durante 8 a 12 horas. Este paso ayuda a que se cocinen mejor y a que el locro quede más parejo.
- Al día siguiente, escurrí el maíz y los porotos. Lavá bien las patitas de cerdo, el cuerito y las carnes. Si el cuerito viene muy grueso, podés hervirlo unos minutos aparte, rasparlo si hace falta y cortarlo en tiras o trozos medianos.
- En una olla grande, colocá el maíz remojado, las patitas de cerdo, el cuerito, el pechito de cerdo y la carne vacuna. Cubrí con agua caliente, dejando varios centímetros por encima de los ingredientes. Llevá a fuego medio y, cuando empiece a hervir, bajá la intensidad.
- Cociná durante 1 hora y media, revolviendo cada tanto con cuchara de madera para que el maíz no se pegue en el fondo. Si aparece espuma en la superficie, retirala con una espumadera.
- Agregá los porotos escurridos, la cebolla picada, el puerro, los dientes de ajo picados y una parte de la cebolla de verdeo. Sumá también la panceta o el tocino cortado en trozos. Continuá la cocción a fuego bajo, siempre con líquido suficiente.
- Pelá el zapallo y cortalo en cubos grandes. Agregalo a la olla y mezclá con cuidado. A medida que se cocine, una parte se va a deshacer y va a darle al locro ese color amarillo intenso y una textura espesa. Si querés que quede bien cremoso, podés aplastar algunos trozos de zapallo contra el borde de la olla.
- Condimentá con pimentón dulce, ají molido, pimienta y comino si te gusta. La sal conviene agregarla con cuidado y recién cuando las carnes ya hayan soltado sabor, porque la panceta y el chorizo colorado pueden aportar bastante intensidad.
- Pinchá los chorizos colorados y hervilos aparte durante unos 10 minutos para sacarles exceso de grasa. Después cortalos en rodajas gruesas y agregalos a la olla durante la última parte de la cocción.
- Seguí cocinando el locro a fuego bajo durante 1 hora más, o hasta que el maíz esté tierno, los porotos cocidos, las carnes blandas y el caldo espeso. En total, la cocción puede llevar entre 3 y 4 horas. Si se seca demasiado, agregá agua caliente de a poco.
- Cuando las patitas estén bien tiernas y el cuerito se note blando, el locro ya está en su punto. La preparación no debe quedar líquida como una sopa, sino espesa, pesada y bien ligada. Apagá el fuego y dejalo reposar unos 15 minutos antes de servir.
- Para la grasita colorada, derretí la grasa de pella en una sartén a fuego bajo. Agregá la cebolla de verdeo picada y cociná apenas hasta que se ablande. Retirá del fuego unos segundos y sumá el pimentón, el ají molido y una pizca de sal. Mezclá bien. Es importante no quemar el pimentón, porque puede ponerse amargo.
- Serví el locro bien caliente en platos hondos o cazuelas. Recién al momento de servir, agregá por encima una cucharada de grasita colorada. Esa salsa no va dentro de la olla: se pone en cada plato para darle aroma, color y el toque final.
Tips y consejos:
- El maíz blanco partido o pisado es ideal porque se abre durante la cocción y ayuda a espesar el locro. Si usás maíz entero, puede necesitar más tiempo.
- Las patitas de cerdo son importantes en esta versión porque aportan gelatina natural, cuerpo y sabor. No tienen que quedar como decoración, sino bien cocidas e integradas al guiso.
- El zapallo es clave para lograr la textura. Una parte debe deshacerse casi por completo, mientras algunos pedacitos pueden quedar visibles.
- La cocción lenta hace la diferencia. Si el fuego está muy fuerte, el fondo puede pegarse y las carnes pueden quedar duras.
- Revolvé cada tanto, especialmente desde la mitad de la cocción en adelante, cuando el locro empieza a ponerse espeso.
- La grasa de pella le da un sabor muy tradicional a la salsa final. Si no tenés, podés usar grasa vacuna o aceite, pero el resultado cambia.
- El locro suele quedar más rico después de reposar. Si lo preparás con unas horas de anticipación, los sabores se integran mejor.
- Para recalentar, hacelo a fuego bajo y agregá un poquito de agua caliente si está demasiado espeso.
Este locro criollo santiagueño es una comida de olla, paciencia y sabor profundo.
Con maíz, porotos, zapallo, carnes con hueso, patitas de cerdo y su grasita colorada servida al final, queda espeso, rendidor y bien cargado de tradición.
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