Estas milanesas de carne a la napolitana son una opción práctica para preparar una comida bien casera, sabrosa y rendidora.
Quedan doradas, con una base firme y una cobertura simple de salsa y queso derretido.

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Con una buena cocción en placa, se logra una textura muy rica sin complicarse demasiado.
Ingredientes
- 6 bifes finos para milanesa, de nalga, bola de lomo o cuadrada
- 2 huevos
- 1 diente de ajo picado bien chico
- 2 cdas de perejil fresco picado
- 1 cdita de sal
- 1/2 cdita de pimienta
- 1 cdita de mostaza, opcional
- 2 tazas de pan rallado
- 3 cdas de aceite
- 1 taza de salsa de tomate espesa
- 250 g de mozzarella rallada o cortada en fetas
- Orégano a gusto
- Fetas de jamón opcional c/n
- Aceite extra para la placa
Preparación
- Colocá los bifes sobre una tabla y revisá que tengan un grosor parejo. Si alguno está demasiado grueso, podés darle unos golpes suaves con un martillo de cocina o con la base de una sartén, siempre cubriéndolo con film o una bolsita limpia para no romper la carne.
- En un bowl amplio, batí los huevos con la sal, la pimienta, el ajo picado, el perejil y la mostaza si decidís usarla. Mezclá bien para que el condimento quede distribuido y pueda saborizar la carne desde el primer paso.
- Pasá cada bife por la mezcla de huevo, cubriéndolo de ambos lados. Después llevalo al pan rallado y presioná con las manos para que se adhiera bien. Es importante cubrir también los bordes, porque eso ayuda a que la milanesa quede más pareja al cocinarse.
- Acomodá las milanesas ya empanadas sobre una placa apenas aceitada. Conviene dejar un pequeño espacio entre una y otra para que el calor circule mejor. Rociá por arriba con un hilo fino de aceite o pincelalas suavemente para favorecer el dorado.
- Llevá la placa a horno precalentado fuerte, aproximadamente 220 °C. Cocinalas durante 10 a 12 minutos de un lado, hasta que la base empiece a tomar color y la superficie se vea más seca y firme.
- Retirá la placa con cuidado, dalas vuelta y cociná unos 8 a 10 minutos más. El tiempo puede cambiar según el grosor de la carne y la potencia del horno, pero la idea es que queden doradas de ambos lados antes de agregar la cobertura.
- Cuando las milanesas ya estén cocidas y con buen color, repartí por encima una capa de salsa de tomate. No hace falta poner demasiada cantidad: con una cobertura pareja alcanza para dar sabor sin humedecer de más el empanado.
- Agregá la mozzarella sobre la salsa y espolvoreá un poco de orégano. Volvé a llevar la placa al horno durante 5 a 8 minutos, solo hasta que el queso se derrita, burbujee y tome apenas un tono dorado.
- Retirá del horno y dejá reposar 2 minutos antes de servir. Ese pequeño descanso ayuda a que el queso se acomode y que la milanesa mantenga mejor su forma al pasarla al plato.
Tips y consejos:
- Para que las milanesas queden más sabrosas, podés dejar la carne en la mezcla de huevo durante 20 minutos antes de empanarla.
- Usá una salsa espesa, no demasiado líquida. Si la salsa tiene mucha agua, puede ablandar la superficie y hacer que la milanesa pierda textura.
- La placa debe estar bien distribuida, sin amontonar las piezas. Si preparás muchas, conviene usar dos placas en lugar de encimarlas.
- La mozzarella rallada se derrite rápido y cubre bien toda la superficie, pero también podés usar fetas si querés una capa más uniforme.
- Si buscás un dorado más parejo, podés precalentar la placa unos minutos antes de apoyar las milanesas, siempre con cuidado al manipularla.
- Para acompañar, quedan muy bien con puré, papas al horno, ensalada mixta, arroz o verduras salteadas.
Servilas apenas salen del horno, cuando el queso todavía está fundido y la salsa se mantiene caliente.
Es una receta simple, rendidora y perfecta para una comida familiar sin ensuciar de más.
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