Estos panecillos se preparan rápido, no llevan levadura ni tiempos de levado y quedan con una miga tierna y pareja.
Son prácticos para acompañar comidas, servir en la mesa o usar como base para bocados chicos sin complicarse.

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Una receta simple, rendidora y pensada para el día a día.
Ingredientes
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1 ½ tazas de yogur griego natural
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1 ½ tazas de harina de avena
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½ cucharadita de sal
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1 cucharadita de polvo de hornear
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Semillas a gusto para la superficie (sésamo, chía, lino, girasol o mezcla)
Preparación
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Precalentá el horno a 180 °C y prepará una bandeja con papel manteca o apenas aceitada para evitar que se peguen.
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En un bowl amplio colocá la harina de avena, la sal y el polvo de hornear. Mezclá bien para que los ingredientes secos queden distribuidos de manera pareja.
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Agregá el yogur griego de una sola vez y comenzá a integrar con cuchara hasta que la mezcla se una y se forme una masa espesa.
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Volcá la masa sobre la mesada apenas espolvoreada con harina de avena y amasá suavemente durante uno o dos minutos, solo hasta que quede lisa, pareja y manejable.
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Dividí la masa en porciones chicas del mismo tamaño para que los panecillos se cocinen de forma uniforme.
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Formá bollitos redondos o levemente alargados, según el uso que les quieras dar después.
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Humedecé apenas la superficie de cada panecillo con un poco de agua y pasalos por las semillas elegidas para que se adhieran bien.
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Colocá los panecillos en la bandeja, dejando un pequeño espacio entre cada uno para que doren parejo.
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Llevá al horno y cociná entre 15 y 20 minutos, hasta que estén dorados por fuera y firmes al tocarlos.
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Retirá del horno y dejá reposar unos minutos antes de servir.
Tips y consejos:
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El yogur griego debe ser bien espeso; si es muy liviano, la masa puede quedar blanda y perder forma.
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No hace falta amasar de más: con integrar bien alcanza para que los panecillos queden tiernos.
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Si la masa resulta muy pegajosa, podés agregar apenas una cucharada extra de harina de avena.
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Las semillas pueden variarse según lo que tengas en casa y también combinarse entre sí para dar más textura.
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Para un dorado más parejo, podés girar la bandeja a mitad de cocción.
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Estos panecillos mantienen buena textura durante el día si se guardan en un recipiente tapado.
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Una vez fríos, se pueden freezar y recalentar directamente en horno o tostadora sin perder calidad.
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Funcionan muy bien abiertos al medio para rellenar, ya que no se desarman ni se quiebran.
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El tamaño de las piezas influye en el tiempo de cocción: si los hacés más grandes, sumá unos minutos extra.
Estos panecillos de yogur y avena son una opción casera simple y confiable para tener pan hecho en casa sin complicaciones.
Con pocos ingredientes y un paso a paso claro, permiten resolver comidas cotidianas de manera práctica, manteniendo una textura agradable y un resultado parejo en cada preparación.
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