Una preparación clásica, simple y muy versátil que vale la pena hacer en casa.
Con pocos ingredientes se logra un pan liviano, suave y muy práctico para distintas comidas. Ideal para tener listo y usar en cualquier momento del día.

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Ingredientes
- 500 g de harina común
- 10 g de sal
- 10 g de azúcar
- 10 g de levadura seca (o 25 g de levadura fresca)
- 300 ml de agua tibia
- 2 cucharadas de aceite
Preparación
- En un recipiente grande colocá la harina junto con la sal y mezclá bien para que se integren.
- En otro bowl, disolvé la levadura con el azúcar en el agua tibia. Dejá reposar unos minutos hasta que comience a espumar, señal de que está activa.
- Incorporá el líquido a la harina junto con el aceite. Mezclá primero con cuchara y luego con la mano hasta formar una masa.
- Pasá la masa a la mesada y comenzá a amasar durante 10 minutos. Al principio puede estar un poco pegajosa, pero a medida que trabajás va tomando una textura más lisa y elástica.
- Cuando la masa esté suave, formá un bollo y colocala nuevamente en el bowl. Tapá con un paño o film y dejá reposar en un lugar cálido durante aproximadamente 1 hora, hasta que duplique su tamaño.
- Una vez leudada, presioná suavemente para quitar el aire y dividila en porciones iguales, dependiendo del tamaño que quieras para los panes.
- Formá bollitos y dejalos descansar 10 minutos sobre la mesada para relajar la masa y facilitar el estirado.
- Estirá cada bollo con palo de amasar hasta formar discos finos, de unos 3 a 5 milímetros. Es importante que queden parejos para que se inflen correctamente.
- Colocá los discos sobre una superficie enharinada, cubrilos y dejalos reposar unos 10 a 15 minutos antes de cocinarlos.
- Llevá a horno bien caliente (entre 230°C y 250°C). Cocinalos directamente sobre una placa caliente o piedra, durante 5 a 8 minutos. Vas a ver cómo se inflan formando el típico “bolsillo”.
- Retiralos apenas tomen color. No deben dorarse demasiado para mantener la textura suave.
- A medida que salen del horno, cubrilos con un paño limpio para conservar la humedad y evitar que se sequen.
Tips y consejos:
- El calor del horno es clave: si no está lo suficientemente fuerte, los panes no se inflan y no se forma el hueco interno característico.
- El tiempo de reposo después de estirar ayuda a que la masa relaje y se cocine de manera más uniforme, evitando deformaciones.
- No uses demasiada harina extra al estirar, ya que puede endurecer la masa y afectar la textura final.
- Si querés un resultado más uniforme, tratá de que todos los discos tengan el mismo grosor y tamaño.
- Podés cocinarlos también en sartén bien caliente, sin aceite, dándolos vuelta cuando se inflen.
- Guardalos en un recipiente cerrado una vez fríos para mantenerlos blandos por más tiempo.
- Se pueden freezar sin problema y recalentar directamente, recuperando su textura.
- Si notás que se secan un poco, podés calentarlos apenas envueltos en un paño húmedo.
- Para darles un toque distinto, podés pincelarlos con aceite de oliva o agregarles semillas antes de cocinarlos.
- Son perfectos para rellenar con lo que quieras: carnes, verduras, pollo, salsas o combinaciones frías y calientes.
Una receta práctica, rendidora y muy útil para sumar a cualquier cocina casera.
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