El pan casero es uno de esos placeres simples que todos disfrutamos.
Prepararlo en casa no solo es más económico, sino que además nos permite comer algo fresco, tierno y con un sabor único.

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Esta versión en licuadora es perfecta porque no requiere amasar, es rápida y queda bien esponjosa.
Ingredientes
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2 huevos
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250 ml de leche tibia
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100 ml de aceite (puede ser de girasol o maíz)
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2 cucharadas de azúcar
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1 cucharadita de sal
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500 g de harina de trigo (000 o común)
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1 sobre de levadura seca (10 g) o 25 g de levadura fresca
Preparación paso a paso
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Colocá en la licuadora los huevos, la leche tibia, el aceite, el azúcar, la sal y la levadura. Procesá durante unos segundos hasta que todos los ingredientes se integren.
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Volcá la preparación líquida en un bowl grande y comenzá a sumar la harina de a poco, mezclando con cuchara de madera o espátula. No es necesario amasar, simplemente integrar bien hasta que quede una masa homogénea.
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Cubrí el bowl con un repasador limpio y dejá reposar en un lugar cálido durante aproximadamente 1 hora, o hasta que duplique su volumen.
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Engrasá un molde de budín de 30 cm o uno redondo de 22 cm. Verté la mezcla, nivelá la superficie y dejá reposar otros 20 minutos para que suba un poco más.
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Llevá a horno precalentado a 180 °C y cociná entre 35 y 40 minutos, hasta que la parte superior esté dorada. Una buena forma de comprobar que está listo es golpear suavemente la base: si suena hueco, el pan está perfecto.
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Retirá del horno, dejá enfriar 10 minutos y desmoldá con cuidado.
Tips y consejos:
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Si querés un pan más suave y aromático, podés agregarle una cucharadita de miel o esencia de vainilla a la mezcla líquida.
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Para darle un acabado brillante y con más sabor, pincelá la superficie con manteca derretida apenas lo saques del horno.
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Si buscás un toque más rústico, podés espolvorear semillas de sésamo o girasol antes de hornearlo.
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Este pan es ideal para acompañar comidas, pero también queda riquísimo en tostadas con dulce o queso.
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Se conserva bien en bolsa o recipiente hermético por 2 a 3 días. Si querés guardarlo más tiempo, podés cortarlo en rodajas y freezarlo.
Con este método fácil, en menos de dos horas vas a tener un pan casero suave, dorado y con una miga espectacular.
Una receta práctica y rendidora que no puede faltar en tu cocina.
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